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Entre Lobos y Ovejas 3: ¿Cómo identificar a los estafadores emocionales?

Primera parte.

Permisividad e indiferencia, dos aliados en la generalización del mal.

 Son simpáticos, seductores y encantadores:

En el comienzo de la relación se muestran como seres maravillosos. Son serviciales, atentos, dulces, están en todos los detalles. Tienen muchos gestos de amor personales con sus “presas”. Eligen por instinto personas vulnerables. Gente mayor, alguna persona con alguna pérdida reciente como viudas o huérfanos. Utilizan la lisonja y la adulación. Algunos se preguntan hasta con culpa: ¿Será tan bueno como parece? Si la gente común no desconfía, mucho menos gente religiosa entrenada hasta el hartazgo en no pensar mal por caridad. Si aplicamos aquello de que todas las personas son buenas hasta que se demuestre lo contrario, nuestro lobo tardará en mostrarse tal cual es.

[box type=»info»] Un hermano franciscano de edad que mostraba una gran generosidad en las colectas, debió ser advertido de no darle dinero a otro, padre de familia. Este había tomado la costumbre de «llorar» sus muchas deudas. Y utilizar a sus hijos como excusa. Cuando un hermano de fraternidad se enteró intervino para que el pedigüeño cesara de acosarlo. Una cosa es socorrer en un imprevisto y otra el abuso de la debilidad del otro.[/box]

Esta experiencia tan negativa no debe llevarnos al extremo contrario de pensar mal y siempre de todo el mundo. El lobo con piel de oveja, aunque abunde en esta época, constituye más una excepción que una regla. El problema es que a pesar de estar en minoría hacen mucho más daño. Utilizando la feliz expresión de José Ingenieros “simulan lo que no son y disimulan lo que son”. Como en un ambiente religioso los distintos miembros estarán atravesando diferentes etapas de seducción, las opiniones estarán divididas… Los que hayan sido defraudados intentaran sin éxito desenmascarar al lobo. El problema es que los que atraviesan la primera etapa de la atracción fatal no les creerán.

Tienen habilidad para construir  una   imagen “supuesta”.

[box type=»info»] En una parroquia una feligresa se mostraba muy impresionada por un ministro de la Eucaristía. Este hermano exhibía a tiempo y a destiempo una esquela del Vaticano con un agradecimiento a su persona por un libro que le había enviado al Papa. Lo que ignoraba esta señora es que la Santa Sede contesta -salvo cuestiones controvertidas- absolutamente, todas las cartas con una simpática respuesta que no deja de ser una cortes formalidad.[/box]

No hay pero ciego que el que no quiere ver

La palabra personalidad deriva del término latino persona cuyo significado es máscara. Lo que se nos permite ver es una apariencia acerca de su verdadera identidad.

Construyen escenarios diseñados con toda prolijidad.

En realidad, el significado es puesto por el observador que cae en una trampa minuciosamente armada. Se sobreentienden muchas cosas. Cultivan las apariencias, la exhibición de fotos con personajes importantes. Para lograrlo el Facebook es “la herramienta”. Hay otros trucos también.

[box type=»info»] Un intruso con pretensiones de apropiarse de un espacio artístico de una iglesia antigua se entrevistaba con sus potenciales victimas comerciales de traje y corbata. En los hechos ignoraba la presencia del sacerdote guía del lugar, que en realidad era el «dueño de casa». No cumplía con las formalidades de la presentación social con lo cual los ocasionales visitantes creían que el verdadero propietario era el fulano y que el cura estaba de paso. Por cortesía el sacerdote no decía nada hasta que el conflicto estalló y el intruso fue intimado a dejar el emprendimiento que intentaba realizar, a costa de la ingenuidad de esa iglesia histórica.[/box]

Tienen actitudes autoritarias

Luego de haber “cautivado” a sus victimas en la doble acepción de la palabra practican el más crudo autoritarismo. Como el grupo lo admira acepta sin cuestionamientos sus opiniones. Además, suele legitimar su posición con actos electivos que se suman a la inercia de muchos que “dejan hacer”. Las actividades de cooptación son idénticas a las de las sectas, aunque no se llegue a los extremos que todos conocemos. Cuando las personas descubren que han sido estafadas, usadas, se produce en ellas una amarga sensación. En otras ocasiones su posición intransigente los hace chocar inevitablemente con otros tan autoritarios como ellos. Así los grupos se “purgan” quedando solo el que puede eliminar a los contrincantes.

Se hacen notar a través de una “servicialidad insaciable”. Es decir aceptan realizar las más variadas tareas con las cuales adquieren la posibilidad de ser visualizados, elegidos y habilitados. Poseen una formidable capacidad de estar en reuniones, hacer trámites, hablar siempre y en todo lugar con una oratoria sin contenido. Su autoritarismo los lleva a establecer normas propias que nadie cuestiona. Pero para quien los observa atentamente son capaces de, si la ocasión se presta hacer que se siga una norma completamente opuesta a la que pretendió hacer cumplir con anterioridad.

[box type=»info»] Uno de estos personajes «embaucó» a una docente con un alto cargo directivo en una escuela parroquial. Aunque carecía de titulo habilitante fue designado como auxiliar de educación física nada menos que en el Jardín. Fue muy amargo descubrir que era un abusador de menores. ¿Cómo se llego a esta situación? Se gano la confianza de los compañeros y de las autoridades. El comentario de todos fue unánime: «Era tan servicial».[/box]

 

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Escrito por Cecilia Jaurrieta

Maria Cecilia Jaurrieta esta casada y tiene cinco hijos y seis nietos. Profesó en al Orden Franciscana Seglar en 1986.
Es bioquímica y ha colaborado con distintos medios graficos y radiales franciscanos como NUEVA POMPEYA y EL MENSAJERO DE SAN ANTONIO. Ha publicado varios trabajos relacionados con la religiosidad popular en la Editorial San Pablo. Ha recibido capacitación en mediación comunitaria con la cual ha enriquecido los talleres de educación para la paz que anima desde 1998.

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