“Todo lo que la Iglesia ofrece debe encarnarse de modo original en cada lugar del mundo” (Querida Amazonía, 6)

El grito de la tierra y de los pueblos originarios de la amazonia, es el grito que la Iglesia retoma en su misión. Por eso, es una Buena Noticia, que este 29 de junio del 2020 después de deliberaciones virtuales, fue creada la “Conferencia Eclesial de la Amazonía”, la cual fue propuesta en el mismo Sínodo de la Amazonía: “crear un organismo episcopal que promueva la sinodalidad entre las iglesias de la región, que ayude a delinear el rostro amazónico de esta Iglesia y que continúe la tarea de encontrar nuevos caminos para la misión evangelizadora”. Este organismo, buscará la articulación eclesial que se necesitaba en este territorio basto, patrimonio de la humanidad, con una población plurinacional, pluricultural, empobrecida y marginal por parte de los Estados de los países por donde se extiende. Esta creación eclesial, ayudará a defender la biodiversidad que está siendo destruida por los empresarios extractivistas y los gobiernos que despojan el Estado con sus pueblos.

Así expresó el papa Francisco en el Sínodo, «Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida. Sueño con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana. Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y de encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos». (QA 7). 

Toda vez que la Iglesia, crea una estructura Sinodal o Colegiada, vuelve a recrear un actuar de los orígenes de la Iglesia, que reafirma el sentido de “cuerpo” o “colegio”, es decir, donde se resalta el encuentro, a partir de la individualidad e igualdad, de los participantes con sus diferentes ministerios y autoridades que sirven al bien común y a la comunidad. Lo sinodal, es un espacio donde se privilegia el diálogo, la discusión, la escucha y la apertura a nuevos lineamientos que actualizan la Buena Noticia del Reino de Dios. Esta acción, se desarrolla en un proceso de discernimiento colectivo y eclesial, donde la primacía la lleva El Espíritu, que ilumina, conduce y transforma hacia situaciones nuevas. La colegialidad y discernimiento guiado por El Espíritu, es la condición que nos hace actuar como hermanos y hermanas unidos por la misma fe en Jesucristo. Esta vez, la estructura colegiada de la Conferencia Eclesial, surgió del Espíritu emanado de los pueblos originarios con sus territorios y la biodiversidad de la “Querida Amazonía”.

El camino sinodal es parte de la eclesiología de nuestros pueblos, “en América Latina este caminar tuvo expresiones privilegiadas como la Conferencia de Obispos en Medellín (1968) y su aplicación a la Amazonia en Santarem (1972); y luego en Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007). El camino continúa, y la tarea misionera, si quiere desarrollar una Iglesia con rostro amazónico, necesita crecer en una cultura del encuentro hacia una «pluriforme armonía»” (QA 61). Sigamos soñando junto con el papa Francisco, que la estructura y organización de la Iglesia, puede llegar a ser Pueblo de Dios amazónico, un Pueblo en armonía con la CASA COMÚN.

René Arturo Flores, OFM

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Escrito por Redacción

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