El poblado “franciscano” donde se enseña dignidad a los cristianos.

En el poblado cristiano de Der Dronka, en Egipto, los franciscanos han desarrollado una serie de actividades (un horno, un molino, una escuela, una carpintería y recolección diferenciada de residuos) que permiten a la comunidad local vivir, dignamente, del propio trabajo.

¿El sueño? Abrir una estación de gasolina y comprar dos bombas para limpiar las fosas sépticas. Todo ello en el mismo estilo de encuentro y dialogo que, en 1219, tuvo como protagonista a San Francisco de Asís y el sultán Melek al-Kamel en Damieta.

Un poblado “franciscano” en el corazón de la provincia de Assiut, en el alto Egipto. Es Der Dronka, con sus 20.000 habitantes, todos cristianos, 15.000 copto-ortodoxos y 5000 católicos. Para llegar hay que recorrer kilómetros de una carretera destruida y atravesar varios poblados musulmanes.

Santuario de la Virgen

El poblado tiene mucha notoriedad ya que, en la cima del monte homónimo, se encuentra el Santuario de la Virgen, visitado cada año por decenas de miles de fieles coptos y musulmanes. El lugar, afirma la tradición, está construido sobre la gruta donde la Sagrada Familia encontró refugio durante algún tiempo en su huida a Egipto.

 

Desde los inicios del cristianismo, los cristianos han habitado este monte desde el que se ve la fértil planicie de Assiut. En esa larga historia han estado acompañados por los franciscanos.

 

Ayer, como hoy, una pequeña comunidad franciscana, de la Provincia de la Sagrada Familia, se empeña en amar las “piedras vivas” que la habitan custodiando la memoria de Cristo.

 

Hoy los franciscanos llevan adelante numerosas actividades formativas y sociales para combatir la extrema pobreza en que viven los cristianos locales.

 

Fray Paolo, Shenouda y Youssef son los “guardianes” de esta grey de 5000 católicos, pero su atención va más allá, a cualquiera que esté en necesidad, sin exclusión.

 

La esperanza de los frailes es que “el convento se convierta en una de las etapas más importantes del “Camino de la Sagrada Familia” que unirá los lugares atravesados, según la tradición, por María, José y Jesús cuando buscaron refugio en Egipto para huir de Herodes”.

 

Pero, mientras ese momento llega, su atención se centra en las necesidades de la comunidad local: formación, comida, trabajo y sanidad.

 

“Aquí no hay nadie” dice uno de los frailes, susurrando, mientras se adentra por calles fangosas. El estado de abandono del centro urbano es evidente. Al salir del convento uno se encuentra con las fuerzas militares, desplegadas por el presidente al-Sisi, para prevenir ataques terroristas. A pesar de ello, mientras avanzamos, los habitantes salen de sus casas para saludarnos.

 

Junto a las puertas de las casas se ven ovejas y cabras comiendo hierbas, “para muchas familias, son la única fuente de ingresos – dice el padre Shenouda – por esta razón hemos comenzado algunas actividades productivas que dan trabajo a diferentes familias”.

 

“Queremos devolverles la dignidad que se merecen”.

 

El molino

Durante estos últimos años, los franciscanos, con la ayuda de la diócesis copta católica de Assiut, dirigidos por Mons. Kyrillos William, ha establecido un molino y un horno, “donde se producen 6.000 panes diariamente y se distribuyen a las familias. Cada uno tiene derecho a 5 piezas por día según lo establecido por el Gobierno que ha fijado un precio minimo para el pan “.

 

Un poco más adelante, se escucha el ruido de una máquina para trabajar la madera. En el interior, algunos trabajadores intentan hacer sillas, muebles pequeños, bancos…

 

“Hemos confiado estas actividades a la población local para que puedan vivir de su trabajo con dignidad”, subraya el religioso. También administramos una escuela con 250 estudiantes, que no pagan ningún arancel, y hemos comprado un terreno pequeño para la recolección de desechos, del cual se obtienen ingresos adicionales que se asignarán a las necesidades de la comunidad. Estamos, además, gestionando una clínica médica con las hermanas “.

La carpinteria
Las obras del hospital



Pero la misión de los frailes no se detiene allí: el sueño es equipar al pueblo con “una gasolinera y comprar dos bombas para limpiar las fosas sépticas “. La aldea, de hecho, no tiene sistema de alcantarillado y las bombas son una prioridad desde el punto de vista de la higiene y la salud”.

 

Captar la voz que brota de las piedras vivas de Tierra Santa, para comprender sus necesidades y comprender su mensaje, siempre ha sido obra de los hijos de San Francisco en esta parte de la Tierra.

 

La historia continúa en Der Dronka.

 

Daniele Rocchi para SIR

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