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El Papa sobre los divorciados: «no están excomulgados, y no deben ser tratados como tales»

El Papa Francisco retomó hoy sus audiencias generales. Lo ha hecho al resguardo de un aula Pablo VI colmada de peregrinos.

La audiencia fue introducida por la lectura del Evangelio del Buen Pastor (Jn. 10, 1-18).

El Santo Padre comenzó diciendo que «después de haber hablado, la ultima vez, de las familias heridas por la incomprensión de los cónyuges, hoy quisiera detener nuestra atención sobre otra realidad ¿Como atender a aquellos que, ya roto el lazo matrimonial, han emprendido una nueva union? La Iglesia sabe que esto contradice el sacramento cristiano pero en su rol de «maestra» tiene siempre un corazón de madre… un corazón que animado por el Espíritu Santo, busca siempre el bien y la salvación de las personas.» 

aagg1Luego, citando la Familiaris Consortio de San Juan Pablo II, destacó que «hay que destacar la diferencia entre quien ha sufrido la separación y quien la ha provocado, se debe hacer este discernimiento. Y si miramos esto con los ojos de los niños, involucrados en estas situaciones, comprenderemos la urgencia de descubrir, en nuestras comunidades, un modo de acogida real para las personas que viven estas situaciones. ¿Como podemos pedir a estos padres que eduquen a sus hijos en los valores cristianos si están alejados de la comunidad?

«Es importante que el lenguaje, el comportamiento de la comunidad, sea siempre teniendo en cuenta a la persona, partiendo de los mas pequeños, ellos son los que sufren más estas situaciones…» continúo.

«La Iglesia no es insensible a estas realidades, es necesaria una fraterna acogida, en el amor y la verdad, para aquellos bautizados que han emprendido una nueva convivencia luego de la ruptura del sacramento matrimonial. En efecto estas personas no han sido excomulgadas, no están excomulgadas, y no deben ser, en absoluto, tratados como tales, serán siempre parte de la Iglesia. Benedicto XVI ha pedido un discernimiento sobre esto y un profundo acompañamiento pastoral, sabiendo que no existen recetas sencillas…»

Reflexionando sobre el Buen Pastor el Papa remarco que la Iglesia debe ser siempre un lugar de puertas abiertas para acoger a todos y destaco que «nunca se deben cerrar las puertas, nunca las puertas cerradas, la Iglesia no tiene las puertas cerradas a nadie». 

«Todos pueden participar de la vida eclesial, todos pueden participar de la comunidad, la Iglesia es la casa paterna donde hay lugar para cada uno… El Buen Pastor conoce a cada una de sus ovejas y no excluye a ninguna de su infinito amor» concluyó.

En relación a la Familia Franciscana, al saludar a los peregrinos italianos, el Papa recordó a los jóvenes que se encuentran estos días en Asis, muchos de ellos presentes en la audiencia, participando del «Giovanni Verso Assisi»

Gabriel López Santamaría.

 

Escucha la Voz del Papa en español en la síntesis que hizo sobre el tema

Texto y audio completo de la catequesis del Papa 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Con esta catequesis retomamos nuestra reflexión sobre la familia. Después de haber hablado, la última vez, de las familias heridas a causa de la incomprensión de los cónyuges, hoy quisiera detener nuestra atención sobre otra realidad: cómo cuidar a aquellos que, después del irreversible fracaso de su vínculo matrimonial, han comenzado una nueva unión.

La Iglesia sabe bien que una situación tal contradice el Sacramento cristiano. De todos modos, su mirada de maestra viene siempre de un corazón de madre; un corazón que, animado por el Espíritu Santo, busca siempre el bien y la salvación de las personas. He aquí porqué siente el deber, “por amor a la verdad” de “discernir bien las situaciones”. Así se expresaba san Juan Pablo II, en la Exhortación apostólica Familiaris consortio (n. 84), dando como ejemplo la diferencia entre quien ha sufrido la separación y quien la ha provocado. Se debe hacer este discernimiento.

Si luego miramos también estos nuevos lazos con los ojos de los hijos pequeños, los pequeños miran, los niños, vemos aún más la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades una acogida real hacia las personas que viven tales situaciones. Por esto, es importante que el estilo de la comunidad, su lenguaje, sus actitudes, estén siempre atentos a las personas, a partir de los pequeños. Ellos son quienes más sufren estas situaciones. Después de todo, ¿cómo podríamos aconsejar a estos padres hacer de todo para educar a los hijos a la vida cristiana, dando ellos el ejemplo de una fe convencida y practicada, si los tenemos alejados de la vida de la comunidad como si fueran excomulgados? No se deben agregar otros pesos a aquellos que ya los hijos, en estas situaciones, ¡ya deben cargar! Lamentablemente, el número de estos niños y jóvenes es de verdad grande. Es importante que ellos sientan a la Iglesia como madre atenta a todos, dispuesta siempre a la escucha y al encuentro.

En estas décadas, en verdad, la Iglesia no ha sido ni insensible ni perezosa. Gracias a la profundización realizada por los Pastores, guiada y confirmada por mis Predecesores, ha crecido mucho la conciencia de que es necesaria una fraterna y atenta acogida, en el amor y en la verdad, a los bautizados que han establecido una nueva convivencia después del fracaso del matrimonio sacramental. en efecto, estas personas no son de hecho excomulgadas, no están excomulgados, y no deben ser absolutamente tratadas como tales: ellas forman parte siempre de la Iglesia.

El Papa Benedicto XVI ha intervenido sobre esta cuestión, solicitando un discernimiento atento y un sabio acompañamiento pastoral, sabiendo que no existen “recetas simples” (Discurso al VII Encuentro Mundial de las Familias, Milán, 2 junio 2012, respuesta n. 5).

De ahí la reiterada invitación de los Pastores a manifestar abiertamente y coherentemente la disponibilidad de la comunidad a acogerlos y a animarlos, para que vivan y desarrollen cada vez más su pertenencia a Cristo, y a la Iglesia:con la oración, con la escucha de la Palabra de Dios, con la frecuencia a la liturgia, con la educación cristiana de los hijos, con la caridad y el servicio a los pobres, con el compromiso por la justicia y la paz.

El ícono bíblico del Buen Pastor (Jn 10, 11-18) resume la misión que Jesús ha recibido del Padre: la de dar la vida por las ovejas. Tal actitud es un modelo también para la Iglesia, que acoge a sus hijos como una madre que dona su vida por ellos. “La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre […] Ninguna puerta cerrada. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad. La Iglesia […] es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas” (Exort. ap. Evangelii gaudium, n. 47).

Del mismo modo todos los cristianos están llamados a imitar al Buen Pastor. Sobre todo las familias cristianas pueden colaborar con Él cuidando a las familias heridas, acompañándolas en la vida de fe de la comunidad. Cada uno haga su parte asumiendo la actitud del Buen Pastor, que conoce cada una de sus ovejas ¡y a ninguna excluye de su infinito amor! Gracias.

(Traducción del italiano por Mercedes De La Torre – RV)

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Escrito por Redacción

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