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El Papa pide una Iglesia en salida: «No tengamos miedo de ensuciarnos por nuestra gente»

En una carta remitida al Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que hasta el 12 de mayo se reúne en El Salvador, Francisco insta a volver a lo esencial, a «encender el deseo de quitarnos todo ropaje innecesario y volver a las raíces, a la actitud que plantó la fe en los comienzo de la Iglesia»

Una Iglesia en salida, una Iglesia en salida y una Iglesia en salida. Este podría ser el resumen de la carta que el Papa Francisco ha escrito a la Asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) que hasta el 12 de mayo se reúne en El Salvador.

En la misiva, Francisco abunda una y otra vez en la dimensión misionera de la Iglesia «porque solo saliendo y dejando las seguridades (que tantas veces son mundanas) es como la Iglesia se centra. Solo dejando de ser autorreferencial somos capaces de recentrarnos en Aquél que es fuente de vida y plenitud».

El Pontífice quiere una Iglesia en salida hacia «los núcleos más hondos del alma de las ciudades». Es allí «donde se gestan los nuevos paradigmas que están pautando la vida de nuestros países». Y es allí donde el Santo Padre invita a la Iglesia a no tener «miedo de ensuciarnos por nuestra gente. No tengamos miedo del fango de la historia con tal de rescatar y renovar la esperanza».

Escuchar al pueblo de Dios

En este sentido, el Papa ha puesto de ejemplo a tantas «madres y abuelas que no tienen miedo a ensuciarse para sacar a sus hijos adelante», a «tantos hermanos nuestros que desde muy temprano y hasta bien entrada la noche salen a ganarse la vida».

Todos ellos se enfrentan a diario contra «uno de los pecados más graves de hoy», y que Bergoglio no se cansa de denunciar: «la corrupción, que destruye poblaciones enteras sometiéndolas a la precariedad» y «que, como un cáncer, va carcomiendo la vida cotidiana de nuestro pueblo».

Para el Santo Padre, hay que «aprender a escuchar y conocer» al pueblo de Dios. Hay que aprender «a darle su importancia y lugar», y no de una «manera conceptual u organizativa». Si bien es cierto, según Francisco, que existe una mayor participación de los fieles, «lo hemos limitado solo al compromiso intraeclesial sin un claro estímulo para que permeen, con la fuerza del evangelio, los ambientes sociales, políticos, económicos, universitarios».

Volver a lo esencial

En la carta, cuya columna vertebral es la historia de la Virgen de Aparecida, Francisco insta a volver a lo esencial, a «encender el deseo de quitarnos todo ropaje innecesario y volver a las raíces, a la actitud que plantó la fe en los comienzo de la Iglesia».

El Papa argentino concluye sus palabras al Celam, que celebra su primera Asamblea sin Bergoglio, iluminando otra dimensión de la Iglesia, «la dimensión misericordiosa de su maternidad, que está acompañando y alentando la esperanza para que cada persona, allí donde esté, pueda sentirse en casa, pueda sentirse hijo amado, buscado y esperado». Lo que, para el Pontífice, ofrece al pastor dos actitudes a cultivar: «coraje para anunciar el Evangelio y aguante para sobrellevar las dificultades y los sinsabores que la misma predicación provoca».

Via AyO

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Escrito por Redacción

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