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El mar seria menos sin esa gota…

Editorial de la version castellana del Mensajero de San Antonio.

Mayo 2012

EL MAR SERÍA MENOS SI LE FALTARA ESA GOTA…

por Fray Javier

Queridos hermanos nos dice la Madre Teresa de Calcuta “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”. Hoy en día muchos hermanos nuestros se dedican al voluntariado, el trabajo de las personas que sirven a una comunidad o al medio ambiente por decisión propia y libre. Siempre que se puede se ayuda a los más necesitados y muchas veces estos voluntarios no cobran un sueldo por ello. Son muchas las motivaciones que los mueven a dedicar parte de su tiempo a estos trabajos no remunerados. Se pueden clasificar distintas maneras de ser voluntario: básicamente se puede distinguir entre el voluntariado formal (el realizado dentro de organizaciones no lucrativas) del informal (los voluntarios que actúan individualmente o en grupos no registrados). Otra clasificación elemental distinguiría el voluntariado en el que los beneficiarios son personas de aquél en el que el trabajo mejora el medio ambiente (en general o parte de él: animales, plantas, etc.).
El trabajo voluntario debería cumplir tres condiciones:
– Ser desinteresado: el voluntario no persigue ningún tipo de beneficio ni gratificación por su ayuda.
– Ser intencionado: el voluntario persigue un fin y un objetivo positivo (buscar un cambio a mejor en la situación del otro) y legítimo (el voluntario goza de capacidad suficiente para realizar la ayuda y de cierto consentimiento por parte del otro que le permite que le ayude).
– Estar justificado: responde a una necesidad real del beneficiario de la misma. No es un pasatiempo ni un entretenimiento sin más, sino que persigue la satisfacción de una necesidad. Generalmente se busca el beneficio del otro a través de un esfuerzo personal.
Al igual que Nuestro Señor Jesucristo sirvió a los más necesitados, que nosotros también podamos seguir imitando su ejemplo, hoy lo hacen cientos de hombres y mujeres alrededor del mundo. Que el trabajo y el esfuerzo que esto requiere sea una verdadera entrega a Dios, y tenga una justa recompensa.
El primero de mayo se celebra en todo el mundo el día de los trabajadores, esto nos debe actualizar en nuestro compromiso por la justicia en la sociedad y nos debe seguir alentado para poder hacer de nuestro mundo un verdadero hogar, donde el amor y la justicia reinen. Que el Señor nos acompañe durante este mes de mayo y que la Santísima Virgen María nos visite, al igual que lo hizo con su prima Isabel, para anunciarnos la Salvación.
¡Paz y bien!

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