in ,

El drama de la explotación sexual de religiosas en Africa.

sor-rita-en-la-portada-de-vida-nueva(Darío Menor, Vida Nueva).- En la misa celebrada a mediodía del domingo 31 de mayo, en la basílica romana de Santa María sopra Minerva, las lecturas y las peticiones las leyó sor Rita Mboshu Kongo, religiosa congoleña que enseña en la Pontificia Universidad Urbaniana. Fue el celebrante de la misa, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, quien pidió que ella acudiera al ambón. Reconocía así la intervención de Mboshu Kongo durante el reciente seminario sobre la condición de la mujer en la Iglesia celebrado en el Vaticano y que concluía con esa eucaristía.

La ponencia de sor Rita en el encuentro, organizado por Donne Chiesa Mondo -el suplemento femenino de L’Osservatore Romano y que Vida Nueva publica en español- impresionó al auditorio por poner al descubierto una realidad muchas veces ocultada: los abusos que sufren algunas monjas africanas por parte de eclesiásticos y el maltrato al que les someten sus propias superioras.

Vida Nueva tuvo la oportunidad de entrevistar a esta religiosa de las Hijas de María Santísima Corredentora antes de empezar una de las sesiones del seminario.

«¿Se ha enterado del reciente suicidio de una monja congoleña cerca de Florencia? Tenía un amor enorme por la vida. No debe tomarse con banalidad su muerte, diciendo que se quitó la vida porque estaba deprimida. Hay que buscar las causas profundas que la empujaron a hacer este acto feo para la Iglesia y para la mujer», cuenta a este semanario.

Las claves, para sor Rita, están en la «falta de formación y de acompañamiento». «Vivía en un túnel de total oscuridad, sufrió sola sin asistencia espiritual o psicológica«, se queja, comparando este caso con el de una religiosa latinoamericana que dio a luz un bebé en enero en Macerata. «¿De quién es la culpa? ¿De esta chica que al final ha tenido que dejar el convento?».

La falta de recursos es una de las causas subyacentes de este problema que acaba estallando en casos como el de esas dos monjas. «Hay muchas congregaciones africanas pobres que mandan a religiosas a estudiar sin proporcionar los medios para su sustento». Para salir adelante, las consagradas se ven en ocasiones abocadas a pedir limosna. En esa situación, «quien te da la mano es el que manda».

«Sus benefactores las someten y explotan su cuerpo. Si no tienen nada que dar a cambio, venden lo que tienen: la parte que entregaron al Señor la tienen que coger y comerciar con ella para poder vivir«, denuncia sor Rita, asegurando que son muchas las religiosas que conocen esta realidad.

El miedo hace que no hablen de ello. «Solo se trata cuando surge un problema como el de la religiosa embarazada. En esos casos se condena a menudo a la monja echándola del convento. Es lo habitual en África. La congregación y la Iglesia no saben dónde acaban estas pobrecillas. Se considera una vergüenza. Son como los leprosos del Antiguo Testamento. Ninguna hermana quiere dirigirles la palabra».

Para leer el reportaje completo, pinche aquí

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando...

0

Comentarios

0 Comentarios

Escrito por Redacción

Corpus Christi, Día de la Caridad

Francisco ordena abrir un dormitorio para indigentes en las inmediaciones del Vaticano