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El don de la fraternidad que nos viene de Dios.

FRATERNIDAD-Rufino-Tamayo-81951_630x280En las meditaciones que Richard Rohr, OFM, escribe sobre las lecturas del día el Evangelio hay algo que he leído de reciente y que me ha llamado mucho la atención, porque me ha hecho comprender mejor nuestra espiritualidad franciscana y su vínculo con la espiritualidad de la creación. Richard Rohr escribe que “El Misterio eterno de Cristo inició con el Big Bang donde Dios decidió de materializarse como el universo.” Esta idea incide profundamente en nuestra manera de entender la creación y, por consiguiente, en nuestra manera de relacionarnos con ella.

Para nosotros/as Franciscanos/as el misterio de la Encarnación de Jesús, el Cristo, ha sido desde siempre el elemento central de nuestra espiritualidad. Jesús, manifestación visible de la presencia de Dios en medio de nosotros, comprendió el sueño de amor del Padre que quiso hacernos hijos e hijas suyos, y vino a despertar en nosotros la conciencia de que en la creación estamos todos en conexión unos con otros,

como hermanos y hermanas. Sabiendo que la Encarnación inició al comienzo de los tiempos, cuando Dios derramó su infinito amor en la creación, debemos respeto y protección a esta realidad visible. Por mucho tiempo, la humanidad ha creído que éramos los únicos en merecer la vida que mora en Dios, pero ahora vemos con más claridad que no somos que una parte de todo el misterio de la realidad creada.

Y entonces el sueño consiste en hacernos todos/as conscientes de esta relación y predicarla en todo momento, si es necesario con palabas, a un mundo cuyas maneras de proceder están muy lejos del respeto y de la protección hacia las especies sencillas, vulnerables e indefensas del universo.

Concretamente, nuestra Congregación manifiesta nuestra relación con la creación en su acción de protesta contra la trata de los seres humanos, mediante el llamamiento al Gobierno de Brasil para que se ponga fin al proyecto de construcción de la presa de Belo Monte, que llevaría al desplazamiento de centenares de comunidades que viven a orillas del río en la región amazónica, comprometiéndose contra la fractura hidráulica y sus efectos dañinos para la naturaleza y los seres humanos, y en su respuesta a muchas peticiones genéricas que invitan a sostener la vida. Más allá de las iniciativas de protesta, tratamos de abrirnos constantemente al servicio entre los pobres y marginados, educando a niños y adultos y trabajando en colaboración con varias organizaciones comprometidas en alcanzar los mismos objetivos.

En esta búsqueda continua, creemos encontrar cómo ocuparnos del sueño del Padre encerrado en el genio creativo de personas, comunidades, congregaciones que habitan este pequeño planeta tan lleno de variantes culturales en sus prácticas habituales. ¿Sería posible que Oriente enseñe el respeto a Occidente y que Occidente se convierta con audacia en mentor para el Sur y que el Sur persuada el Norte con paciencia y que el Norte llegue a ser un lugar sin fronteras? Y entonces nuestro mundo se trasformará y nuestras acciones proféticas serán una bendición para toda la creación, que vivirá la experiencia compasiva del Emanuel.

 

Hna. Janice Jolin, smic Missionary Sister of the Immaculate Conception Woodland Park, NJ. USA Original: Inglés

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Escrito por Redacción

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