El Capitulo General OFM en el último numero de Fraternitas

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 ¿Qué quiere decir celebrar un “capítulo”?

A partir del siglo VIII, los monjes benedictinos se reunían, después de la hora Prima, para escuchar la lectura de un “capítulo” (capitulum) de la Regla de los monjes de San Benito. Poco a poco, la misma reunión de la comunidad monástica fue designada “el capítulo” (del monasterio), y el lugar donde se reunían “la sala capitular”.

En los monasterios había dos tipos de capítulo. Uno de ellos servía para la consulta: el abad o abadesa pedía el consejo de la comunidad concerniente a un tema. El otro tipo de capítulo servía para la formación: el abad o abadesa hacía un comentario sobre el significado del pasaje de la Regla que se acababa de leer.

El “Capítulo general” fue establecido por los monjes Cistercienses en 1195. Todos los abades cistercienses se reunían una vez al año en la abadía de Citeaux, Francia. En 1215 el Concilio de Letrán IV (en el canon 18) estableció que todas la Órdenes religiosas celebraran “capítulos” de forma periódica (anual, trienal, sexenal, etc.) siguiendo el ejemplo de los Cistercienses, como un medio para promover la reforma de la vida religiosa. En tiempos de S. Francisco, la palabra “capitulum” ya había adquirido un significado y gozaba de una larga y variada tradición. En nuestra Orden, desde 1209 hasta 1217, aproximadamente, se celebraba “Capítulo general” dos veces al año: uno en la fiesta de Pentecostés (mayo-junio); y el otro en la fiesta de San Miguel (29 de septiembre). En un período sucesivo (1218-1223), los Ministros de Italia y en las regiones vecinas celebraban cada año un capítulo en Pentecostés, y también se celebraban capítulos provinciales cada año en la fiesta de San Miguel. Cada tres años, los Ministros de las Provincias “Trasalpinas” asistían al “Capítulo general” en la Porciúncula. Nuestra práctica ordinaria actual establece un Capítulo en la Provincia o Custodial cada tres años, y un “Capítulo general” cada seis años.

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