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El brujo se convierte en ‘San Francisco, juglar de Dios’

Via Atrapamallorca

Han pasado más de diez años desde que Rafael Álvarez, El Brujo, sedujo al público palmesano con su irrepetible ‘Lazarillo de Tormes’. Con el recuerdo fresco de esa exitosa visita, regresa al Auditòrium para reencontrarse con los espectadores mallorquines y volverlos a embrujar, en esta ocasión gracias a ‘San Francisco, juglar de Dios’. “Vengo entusiasmado”, asegura este actor andaluz que ve como un “privilegio” poder interpretar esta obra, que puso en marcha en 2002 y que ha disfrutado de un enorme éxito en todos estos años.

Aterriza en Palma después de una semana frenética en la que ha visitado localidades tan diferentes como Gijón, Vitoria o Cartagena y en todas ellas ha representado obras diferentes. “Actualmente combino seis monólogos”, admite este artista curtido en mil batallas, que lleva 20 años disfrutando el placer de trabajar en solitario. Y es que Rafael Álvarez se enfrenta al público de manera directa, sin artificios y sin acompañantes. Solamente alguien con la capacidad de observación que él posee puede conseguir arrancar el aplauso sincero y contundente de los espectadores y lograr que no se distraigan.

En esta ocasión se sube al escenario con un texto obra de uno de los grandes, Dario Fo, que ha adaptado a la idiosincrasia ibérica y que siempre moldea en base a las peculiaridades de cada pueblo o ciudad que visita. Su punto de partida “era un canto de juglaría”, que necesitaba ajustarse  porque el público nacional “entra en golpes fuertes de humor”.

El monólogo que estrena esta noche, y que podrá disfrutarse en el Auditòrium hasta el domingo 19, narra la vida de San Francisco de Asís basándose no únicamente en la leyenda canónica sino en las populares, transmitidas de boca en boca. “Presenta a un San Francisco rebelde,  con mucha más enjundia, más fuerte, un santo místico medieval, comprometido con los campesinos, con los pobres, preocupado por la naturaleza, por los animales, con una gran empatía, que respetando la jerarquía de la iglesia sigue un camino personal de búsqueda”.

Convertido en un juglar, El Brujo, nos cuenta una historia cargada de emoción y actualidad, a pesar de narrarnos la vida de un santo y trasladarnos a otra época. Porque las palabras se superponen a los tiempos, los conceptos son universales y los mensajes apelan a los valores de la humanidad por encima de situaciones transitorias. Sus constantes evocaciones y menciones de personajes del presente encajan a la perfección con un relato narrado en pasado, con las hazañas y vivencias de un personaje de otros tiempos, pero que en el cuerpo del artista andaluz no pierde vigencia.

Sin duda, una obra que no puede pasarse por alto porque es una oportunidad para divertirse, para disfrutar de cómo un único actor, sobre un escenario en el que debe trabajar la imaginación, consigue inspirar tantas buenas sensaciones y vibraciones.

¿Dónde?: Auditòrium de Palma
¿Cuándo? : del martes 14 al domingo 19

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Escrito por Redacción

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