Llevo meses escuchando y leyendo a muchos “próvida” ensalzando la figura de Donald Trump frente a la “abortista” Hillary Clinton y me permito aportar mi visión, siempre personal, de esta cuestión.

Qué duda cabe de que el presidente de los Estados Unidos es el hombre más poderoso del mundo, al menos en los términos en que el mundo actual entiende el “poder”. Sus decisiones, sus acciones, tienen trascendencia planetaria y por ello se mira con tanto interés lo que sucede en la “carrera hacia la Casa Blanca” que culminará el próximo 8 de noviembre.

Me preocupa sobremanera que muchos católicos incautos caigan en la campaña orquestada por algunos medios para presentar a Trump (se pronuncia Tramp –como trampa-) como la mejor opción para el voto católico.

Esto es mentira y lo digo sin rodeos.

Donald Trump es responsable de ideas tan “cristianas” como estas:

 

  • «La pena de muerte debe ser firmemente reintroducida» en el país, como respuesta al declive en el que está sumida. Propone, además, que quien mate a un policía sea ejecutado inmediatamente.
  • Propone la construcción de un muro en la frontera con México (que deberá pagar el propio México) para evitar la entrada de inmigrantes “ilegales”. Esta idea llevó al Papa Francisco a afirmar que Trump “no es cristiano”.
  • Niega el cambio climático y sus consecuencias: “El concepto del calentamiento global fue creado por los chinos para bajar la competitividad de la mano de obra estadounidense”.
  • “Se deben reforzar las leyes que ya existen (…) para defender el derecho a la posesión de armas”. Está de más aclararlo, pero las armas se usan para matar a otras personas…
  • En 1990, declaró que las fuerzas antinarcóticas de los EEUU (DEA) “son un chiste” y que todas las drogas deberían ser legalizadas para “quitarles las ganancias”  a los narcotraficantes. (Las drogas también matan gente)

 

Es llamativo que todas estas ideas surjan de la misma persona que afirma: “Soy y seguiré siendo provida. La financiación pública al negocio del aborto es un insulto a la gente de fe y una ofensa al buen gobierno. Trabajaré para apoyar la dignidad de la vida humana desde la concepción a su muerte natural y digna».

 

Hace unos días se publicó la noticia de que Donald Trump, ha designado un grupo de «pesos pesados» del catolicismo norteamericano para que le asesoren en su programa y en la relación con los votantes católicos, que se presumen decisivos para determinar el próximo 8 de noviembre quién ocupará el Despacho Oval de la Casa Blanca.

Se dice que tiene 34 asesores católicos… muchos de ellos sacerdotes y líderes de movimientos pro-vida de Estados Unidos.

Yo me pregunto ¿qué entienden estos católicos por ser “pro-vida”?

Parece ser que ser “pro-vida” es elegir que vidas valen para ser salvadas y cuáles no. Es tomar partido por unas vidas “de mayor calidad” frente a las que no lo son tanto.

Ser “pro-vida”, en la mentalidad Trump(a) y la de sus fieles y católicos adeptos, es defender la vida de los más poderosos, de los blancos, de los inmigrantes “legales” frente a la vida, desagradable y descartable, de los miserables que, por ejemplo, intentan cruzar una frontera en búsqueda de un futuro mejor…

 

Queridos amigos “pro-vida” (tengo muchos), los católicos defendemos TODAS las vidas, da igual su condición y situación.

 

Defendemos la vida como un valor sagrado, como un don de Dios. No hacemos distinción por raza o condición… Defendemos la vida, incluso del asesino, del ladrón, del que es diferente, del negro, del blanco y del gris…

 

Los pro-vida católicos defendemos TODAS las vidas.

 

Que Trump diga que va a quitar la financiación a Planned Parenthood (la principal cadena abortista de Estados Unidos) es simple propaganda política. Trump no es pro-vida (Hillary tampoco, pero, al menos, lo dice abiertamente), es un gran empresario, un hombre con gran habilidad comercial que dice lo que cada uno quiere oír y lo hace para conseguir sus votos.

 

Lo que me preocupa es que algunos medios católicos le hagan el juego… O son muy incautos o son tan racistas, tan clasistas, tan “pro-vida”, tan poco cristianos, como él.

 

Paz y bien!

Gabriel López Santamaría

Bono, el reconocido cantante de U2, activista, líder de opinion y católico, arremete contra Trump en su ultimo concierto en Las Vegas.