in ,

Dios no es religión es relación! Por Manuel Romero, tor.

¿Y si el Señor quisiera hoy clarificar nuestra fe ¿Y si nos hiciera tomar partido por él o por los mandamientos que cumplimos?

Tras la afirmación de que quien come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna, muchos de los que le seguían se asustan y deciden dejarle. El Señor “adivinando” que lo criticaban -por ponerse por encima de la Ley- les pregunta: “Y si me vierais en la Gloria, creeríais en mí?”

Se nos olvida que Jesús era judío y estaba hablando a judíos. Aquellos que le escuchaban y le seguían eran hijos de Moisés, y el cumplimiento de la Ley era lo más importante y lo más seguro. Jesús afirmaba: “nadie puede venir a mí, si el Padre no lo atrae”, y eso constituía una blasfemia, pues ni el mismo Moisés se había considerado familia de Yahveh.

Jesús “sabía desde el principio quiénes no creían y quiénes lo iban a entregar”. Este fragmento del evangelio describe la situación de una comunidad cristiana que, cuarenta años después de estos acontecimientos, viven perseguidos y cuestionados. El evangelista Juan pone en el corazón de Jesús la previsión de aquellos que dudarían ante las dificultades. Necesita reflejar que el Señor Jesús había pasado por una situación muy semejante.

Para nosotros tampoco es fácil. Si nuestra relación con el Señor no es personal y real, la fe deja de ser una adhesión confiada, para ser un don encuadernado en mandamientos. Si lo de Dios se limita a una religión que aprender y defender, acabamos desanimados y sin esperanza… tentados -como los efesios- de volver a la Ley de Moisés; a una religión moral que dé seguridad a nuestra conciencia.

El caso es que nosotros vivimos muchos siglos después, y debiéramos ser conscientes de la deriva que nos provoca la religión: de la libertad y su riesgo, a la seguridad y sus miedos.

Pregúntate: ¿Sigues al Jesús encarnado que se entrega como pan de vida? ¿Escuchas sus palabras como posibilidades de vida?

Si el Señor quisiera hoy clarificar nuestra fe, nos merecería la pena dejar las normas y levantarle nuestro corazón.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando...

0

Comentarios

0 Comentarios

Escrito por Redacción

¿Por qué nos quedamos? José Antonio Pagola

El escándalo de creer. Por Mons. Santiago Agrelo, ofm