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Desde Asís un decálogo contra la tercera guerra mundial.

A todo lo que está sucediendo no podemos responder con el silencio. Está en desarrollo la “tercera guerra mundial” y Europa, atacada en su corazón repetidamente, no puede permanecer en la “ventana” mirando lo que sucede en Asia, África u Oriente. En países aparentemente lejanos. Ni siquiera puede limitarse a trazar programas y convenios para la recepción de refugiados.

El terrorismo internacional, insuflado con sus proclamas «guerra santa» obliga a los gobiernos y los ciudadanos a tomar una posición: esconderse como ratones o salir.

¿Guerra santa? Misericordia. Me viene a la mente Juan Pablo II en 1986, durante la Guerra Fría, convocado en Asís a los líderes mundiales de las religiones para rezar por la paz en el mundo. Las intenciones beligerantes de los EE.UU. y la URSS eran inminentes y aquel llamado para silenciar las armas terminó con las palabras atribuidas a Francisco: donde haya odio siembre yo el amor, donde […] haya guerra ponga yo la paz.

Después cayeron muchos muros. Durante el conflicto entre Bosnia y Herzegovina, en 1993, el Papa volvió a llamar a los principales líderes religiosos monoteísta para rezar. En este caso también, el Papa intervino, señalando el camino de la reconciliación. Después de los ataques a las torres gemelas, los cristianos y los musulmanes parecían querer elevar cada uno su propio Dios, como una señal para derrotar al otro, matándose unos a otros.

Una vez más el Papa, cansado y desgastado, pero perseverante, se reunió en Asís de nuevo con todas las religiones del mundo. Alto se elevó el grito al unísono de todos los líderes: «La violencia nunca más. Nunca más guerra. Terrorismo nunca más en el nombre de Dios, cada religión traiga a la tierra justicia y la paz, el perdón y la vida, el amor!!!»

Este año se cumple el trigésimo aniversario de esa primera reunión y los frailes franciscanos de Asís, junto con la Comunidad de Sant’Egidio y la diócesis, abren las puertas para una nueva reunión entre los líderes de las religiones del mundo.

Una oración coral y una palabra unánime, el resultado de una reflexión compartida, la respuesta que nos gustaría plantear.

Del 18 al 20 de septiembre, dos días de mesas redondas y un día de oración. Estan invitados los políticos, los líderes religiosos, representantes de la ciencia y la cultura. Y todos aquellos que trabajan por la paz, y todos los hombres de buena voluntad.

¡Quién quiera que venga a Asís! Juntos vamos a preguntarnos: ¿cuáles son los principios reconocidos por todas las religiones por la coexistencia pacífica?

¿Qué contribuciones de la política, la ciencia, la cultura en general pueden servir para trazar un conjunto de directrices útiles para toda la sociedad humana?

Ante la insensata violencia que pervierte, las religiones deben dar al mundo un mensaje convergente. La política tiene que hacer el esfuerzo para trazar un camino hacia la meta de la justicia y la paz entre los pueblos, conjugando cada proyecto con la sostenibilidad del medio ambiente.

En las principales plazas del mundo, de Oriente a Occidente, daremos a conocer las ideas que surjan de las reuniones y diálogos de Asís.

Y tenemos un sueño: que Italia se convierta en ejemplo de la integración de las culturas, asumiendo y convirtiendo en ley, el Decálogo que saldrá de este encuentro de Asís.

Tal vez, se puede extender este modelo a los estados europeos y luego a todos los estados miembros de la ONU.
Creemos que el camino de Asís, aquel de la humildad y fraternidad trazado por Francisco, que vivió en el camino, incluso antes de los conventos, y que se caracteriza por «la sumisión mutua», es la respuesta para los males del mundo de hoy.

Mauro Gambetti

Original en italiano en SanFrancesco.org

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Escrito por Redacción

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