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De la amistad y el dolor. Por @juanad15a21

10626598_10204923378828360_5315435652861269905_nMisterio de amor nuestro.

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«La amistad es la naturaleza de Dios. La idea cristiana de Dios como Trinidad es la más sublime expresión de la alteridad y la intimidad, un intercambio eterno de amistad. Esta perspectiva pone al descubierto el bello cumplimiento del anhelo de inmortalidad que palpitaba en las palabras de Jesús: «Os llamo amigos». Jesús, como hijo de Dios, es el primer Otro del universo; es el prisma de toda diferencia. Es el amigo secreto de todos los individuos. Con su amistad penetramos en la tierna belleza y en los afectos de la Trinidad. Al abrazar esta amistad eterna nos atrevemos a ser libres».

(Un texto que tenía guardado y no sé su autor)

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Los quiero invitar a recorrer un breve camino de la mano de dos personajes bíblicos: Moisés y Job.

Moisés, hebreo, se crió entre la realeza egipcia; y la historia la sabemos: un día mató a un egipcio y huyó al desierto. Donde cuidaba el rebaño de su suegro.

Pero lo que quisiera que tengan en cuenta es el encuentro de Dios con Moisés.

Estaba éste un día con las ovejas en Horeb, una región más allá del desierto, tan hostil que era común que los yuyos espinosos se quemaran apenas salir de entre la arena. Horeb es lo que se conocerá como el monte Sinaí, la montaña de Dios.

En eso andaba cuando vio que uno de los yuyos no se deshacía a pesar de estar prendido fuego.

Al acercase por curiosidad Yahveh lo encuentra. Entre las cosas que se dicen en ese diálogo lo que quiero tener en cuenta es la Revelación del nombre divino: “Yo Soy el que Está”.

Dios se le revela y lo envía porque escucho los lamentos y ha bajado a liberar.

Para el pensamiento de la época saber el nombre de un dios era saber su “función”, poder invocar su poder.

Bien, Moisés le pregunta el nombre y Dios se hace el huidizo.. Mas que decirle quien es, le dice quien es Él con respecto a los hombres, a su pueblo.

En esta Revelación Dios dice de Sí, por el autor sagrado, lo que es la esencia de la Historia de Salvación: Dios ESTÁ con su pueblo.

 

Hasta el punto que en la plenitud de los tiempos Dios mismo se hace uno del pueblo: Jesús.

Este camino lo empieza a recorrer un pueblo de pastores nómadas. Viendo que en todos los aspectos de sus vidas eran acompañados por el Dios de sus padres en una amistad que los corrige, les enseña, los comprende, les bendice con la libertad y la vida.

Dios, que andaba libre por toda la tierra, acepta morar con ellos en el Templo para que lo tuvieran cerca. Y bendice sus matrimonios, sus hijos, sus trabajos y cosechas.

 

Y, siendo que “todo es tuyo, Señor que amas la vida” aceptas también las primicias de las cosas de tu pueblo, para que el hombre sienta que te puede compartir algo de su sacrificio vital a pesar de su pequeñez.

Y cuando estas ofrendas se vuelven obligaciones vacías de amor, cuando esta amistad se vuelve institución Tú le recuerdas a los hombres qué es lo que verdaderamente quieres: su corazón.

 

Así que teniendo en cuenta este pequeño “Misdrash” podemos decir que, según la esencia Trinitaria, amistad es estar.

Bien, retomando con la introducción, volvemos al camino.

Nuestro segundo compañero de ruta es Job. Tipo del cual se dice era “justo”, osea andaba en amistad con Dios. Ya que en la biblia “justicia” (dikaiosine, en griego) es querer, desear con las entrañas el querer de Dios.

Perfecto, Job tenía todo lo que se puede pedir y a buena hora. Y a más buena hora le llega la experiencia del dolor: lo pierde todo.

En el ideario semita de la época el signo de bendición de parte de Dios era la mujer, los hijos, la tierra, la salud. Si se tenía esto era respetado el hombre. Como un testimonio de amistad con Dios.

La Biblia nos dice que se quedo sin nada sentado en el polvo y rascándose las llagas con una teja. Mientras era maldecido y maldecía a su vez él su suerte. Pero a pesar del dolor reconoce que acepto gustoso todos los bienes de parte de Dios su amigo y ahora acepta este dolor de parte de Él también.

Tres amigos de Job vienen de lejos al enterarse y se sentaron con él siete días en silencio “porque veían que el dolor era muy grande” (Jb 2, 13)

Luego el relato sigue con una serie de diálogos con los amigos en donde se ponen en juego los valores religiosos y se plantea el drama del mal y el dolor humano. Y se alaba la sabiduría.

También se cuestionan las quejas de Job a Dios por tanto dolor y su pedido de justicia.

 

Pero lo importante es que Job no pierde su esperanza: ver a Dios y decirle que nunca abandonó la amistad que tenían (Jb 36, 6b).

Y esto es posible sólo porque a pesar de tanto charlatán que le dice cosas erradas de su Dios Job no abdica porque conserva en su corazón el conocimiento (en la biblia se usa la palabra conocer para designar la unión entre el varón y la mujer, como dice María: “no conozco varon” entre muchos ejemplos) y la intimidad con Dios.

Y Éste mismo confirma esa relación de intimidad bendiciéndolo en el espíritu y en lo material.

¿A qué quiero llegar con este relato?

Es el dolor un misterio en la vida del hombre. Ante pocas cosas el ser humano toma profunda conciencia de su existencia y de su soledad como ante el dolor. Momento de ser verdad, el dolor no admite fingimientos. Y es por eso que lo más auténtico de nuestras vidas, muchas veces, nace en la urgencia. Y a la vez es un ejercicio de profunda paciencia. En la espesura del tiempo sufriente los días pueden parecer años y el padeciente puede perder la esperanza.

Creo yo que lo que nos saca de estas horas es el conocimiento, la intimidad verdadera con el Amigo. Esa relación que resiste incluso el tiempo, la distancia y la hondura de las pequeñas muertes, como es el dolor.

En estos casos el encuentro con un otro hermano nos recuerda que el Gran Otro ESTÁ.

Téngase en cuenta la actitud primera de los amigos: el silencio.

No hay palabras para acompañar al sufriente, sino silencio que lo comprende y acoge en el propio tiempo.

Silencio en donde dejo que toda la existencia del que sufre more en mi y yo abrazo su ser y su circunstancia. Esto es amor. Sujeto protagonista de la amistad.

Les comparto una experiencia: cuando uno esta así.. que no ve nada y no reza.. si se ama de verdad a los hermanos rezar por ellos te mantiene en unión con Dios.

Y en este momento de nuestro camino podemos afirmar también que amistad es conocer, es intimidad

¿Qué les parece este caminito? ¿Vamos concluyendo?

 

Para cerrar esta idea, este itinerario bíblico, les cuento algo que observo: ¡Cuánto nos cuesta estar con el que sufre!

Pero más aún si es un familiar, un abuelo, un pariente enfermo crónico. Ya nos cuesta muchísimo estar presentes en nuestra propia vida…

 

Creo que el Facebook y el psicólogo hacen las veces de padre o hermano compañero.

Ante el primer asomo de urgente angustia llenamos de cosas a nuestro hermano. Ciertamente es más fácil darle cosas que acoger en mí el misterio de su dolor.

Y acompañar en silencio.

Simplemente porque este ritmo de vida que llevo no da lugar a la reflexión existencial a priorizar lo realmente importante: la vida y la gratuidad de las pequeñas cosas que “hacen viva la vida” si me permiten la expresión.

Y el que sufre es una pregunta que desenmascara mis urgencias, mis supuestas necesidades, mi egoísmo. Me saca de mí. Me obliga a entrar descalzo en el tiempo del otro. Desnudo. Como Cristo en la cruz. Que se dio y se dio de tal forma! Nació en el seno de una familia humilde, necesito ser envuelto en pañales y alimentado y acunado…

Quien viendo el dolor de sus paisanos no dudo en llorarlos, curarlos, sacarlos de su tristeza y mandarlos a sus hermanos a amar.

Y más, antes de ser crucificado quiso estar íntimamente y por siempre encarnado en todos nuestros tiempos: ¡se hizo pan!

 

¡Nos llama amigos!

 

Pidamos humildemente unos por otros para poder entrar en este misterio de amor nuestro al que somos invitados con la vida.

 

Abrazo fraterno,

Daniela OFS

 

 

 

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