Congresos y Conferencias

 

Todos los deseos del papa y sus llamadas a propagar la Orden Secular Franciscana, fueron recogidos por la jerarquía eclesial. El entusiasmo cundió en el pueblo cristiano y en poco tiempo los terciarios llegaron a sumar varios millones.

 

Había que dar la impresión de fuerza y de empuje universalista de la Orden, contando también con la extensión de la Orden Tercera en la iglesia anglicana a finales del siglo XIX. Es la época de los grandes congresos de la Orden Tercera, que supusieron ocasiones importantes para la renovación y la organización; con ello se quiso dar también respuesta a las necesidades del tiempo, sobre todo a partir de la Rerum novarum de León XIII. Los terciarios contribuyeron en el campo de la vida católica y social creando nuevas asociaciones religiosas, caritativas, culturales y participando activamente en la política.

 

En el año 1893 una peregrinación internacional reunía en Roma a más de 4.500 terciarios. En ese mismo año, en Val-Des-Boil (Francia), una Conferencia reunía a los terciarios de Francia, Bélgica y Holanda; en este congreso surgió la idea de reorganizar la Orden Tercera en cada nación y provincia religiosa. Otros congresos similares tuvieron lugar en esos años siguientes[1], hasta que se llegó al Congreso Internacional Francisca­no  de 1900, celebrado en Roma del 22 al 26 de setiembre de ese año, que contó con la presidencia del cardenal Vives y Tutó, capuchino, y con la participación de unos 17.000 terciarios de todo el mundo. En esos días se trató de la organización de la Orden, interna y externamente (etapas de formación, relación con la Iglesia, con la sociedad, cargos en la Orden)[2].

Pero el número de terciarios descendió, sobre todo en el decenio 1920-1930; quizás debido a haber hecho demasiado fácil el ideal de la vida terciaria, convirtiendo las hermandades de terciarios en meras cofradías. Una segunda causa pudo deberse a la creación de otras formas de apostolado, en concreto la Acción Católica, que absorbió todas las energías: el aumento de ésta coincidió con el descenso de los terciarios.

 

Publicaciones para los ideales franciscanos

 

Antes del pontificado de León XIII, fueron varias las publicaciones que difundieron los ideales franciscanos y que sirvieron de unión a las hermandades. La más antigua publicación fue los Annales Franciscaines, iniciada en 1861 por los capuchinos franceses. Siguieron otras publicaciones[3]. Pero desde el pontificado de León XIII las publicaciones fueron en auge: en 1919 se contaba ya con 164 publicaciones en todo el mundo, que propagaban los ideales de la fe cristiana y los valores de la vida franciscana.


     [1] En Novara y en Paray-le-Monial, en el año 1894; en Limoges en el 1895; en Reims en 1896; en Nimes en 1897; en Tolosa en 1898.

     [2] Otros congresos continuaron celebrándose en la vida de la Orden Tercera Franciscana. En 1914 tuvo lugar el Congreso Nacional celebrado en Madrid. En 1921 -séptimo centenario de la fundación de la Orden Tercera-, se reunió el Segundo Congreso Internacional en Roma; el papa Benedicto XV animó a las hermandades de terciarios a prosperar y a crear otras nuevas.

Quiero destacar el Congreso Regional de Terciarios Franciscanos que se celebró en Pamplona, los días 22 al 25 de setiembre de ese mismo año de 1921, en el que participaron seis mil quinientos congresistas y ciento tres hermandades terciarias de Navarra-Cantabria-Aragón (Provincia religiosa capuchina). Cf., GUMERSINDO DE ESTELLA, Crónica del Congreso Regional de Terciarios Franciscanos, Pamplona 1923, 10-11.

En 1926 tuvo lugar otro gran congreso; aquí fue el papa Pío XI el que recomendó a los obispos fomentar la Orden Tercera.

Las grandes concentraciones fueron cesando y se substituyeron por asambleas nacionales a las que acudían los delegados provinciales. Los papas han ido animando a las hermandades de terciarios en sus vidas. Pío XII recibió a 4.000 terciarios en 1945, y dirigió un discurso el 1 de julio de 1956 a los terciarios de Italia, titulado El mundo tiene necesidad de la visión franciscana de la vida. Juan XXIII dirigió una alocución a los terciarios el 2 de julio de 1961 en el congreso nacional de Italia. Pablo VI también dirigió discursos a los terciarios: uno el 23 de junio de 1968 y otro el 19 de mayo de 1971 titulado No podemos arrancar del evangelio la página de la pobreza y de la cruz. Cf., L. IRIARTE, Historia franciscana, Valencia 1979, 535-536.

     [3] En Bélgica, por iniciativa de los Recoletos, se publicaba una revista desde 1867, escrita en flamenco. En 1870 fundaban los capuchinos de Lombardía la revista Annali Francescani a la que seguía en 1873 L’Eco di San Francesco en Nápoles. En Inglaterra los capuchinos comenzaron a publicar en 1877 los Franciscan Annals. Cf., Ibid., 533.

En nuestra provincia capuchina de Navarra-Cantabria-Aragón, en 1921 se comenzó a publicar la revista El terciario franciscano,  que terminó en el año 1952 con el número 389.