mujer-embarazada-CC_CYMIMA20150727_0016_13Este lunes 4 de abril se celebró la Jornada por la Vida bajo el lema “Cuidar la vida, sembrar la esperanza”. Para este acontecimiento los obispos de Bilbao, de Alcalá de Henares, de Osma-Soria, de Jerez de la Frontera, de Teruel y Albarracín, el auxiliar de Pamplona y Tudela y el emérito de Burgos han redactado un mensaje dedicado al cuidado de nuestra madre tierra y del hombre que la habita.

En la nota, los obispos de la subcomisión episcopal de Familia y Vida señalan como esperanzadora la creciente conciencia ecológica que está asentándose en nuestra sociedad y añaden que “en este cuidado de la casa común debe ocupar un puesto central la ecología humana”, la cual implica “el cuidado de todas las personas, desde el inicio de su existencia hasta su muerte natural”. Inciden en que debemos cuidar especialmente “la primera casa que habitamos, el seno de las madres” arguyendo que no tiene sentido luchar por la protección de los animales o de los bosques y “no inmutarnos por el drama del aborto”.

Stefano Fontana, profesor de la universidad La Sapienza de Roma, comenta que existen dos aspectos fundamentales que marcan el nacimiento de un hijo: la complementariedad entre los cónyuges y la apertura a la vida. En ambas dimensiones es cuando se produce una actitud de acogida sin la cual la sociedad no existe. Por ello, Fontana insiste en que “no hay que ver al otro como un adversario sino como un cómplice en la construcción de algo que incluye a ambos y tiene su origen en la complementariedad hombre-mujer”. Y por ello, concluye, “si la actitud de acogida no se da allí, en el momento inicial y constitutivo de la vida social, uno se pregunta cómo podrá darse en los demás aspectos de la vida comunitaria”.

El papa Francisco en relación con este tema señala que la Escritura “nos dice que la comunión con Dios se refleja en la comunión de la pareja humana y la pérdida de la confianza en el Padre celeste genera división y conflicto entre hombre y mujer”. Y precisamente “aquí viene la gran responsabilidad de la Iglesia, de todos los creyentes, y ante todo de las familias creyentes, para redescubrir la belleza del diseño creador que graba la imagen de Dios también en la alianza entre el hombre y la mujer”. El Papa concluyó diciendo que “la tierra se llena de armonía y de confianza cuando la alianza entre el hombre y la mujer es vivida en el bien. Y si el hombre y la mujer la buscan juntos entre ellos y con Dios, sin duda la encontrarán”.

Via SIC