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Comunicado de los franciscanos en Venezuela: Basta de violencia.

La Orden Franciscana de Venezuela manifestó este miércoles su rechazo ante la muerte del Fray Alexander Pinto, secuestrado y asesinado el pasado lunes 20 de julio en la carretera vieja de Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz. El padre Pinto oficiaba la misa de la Iglesia San Francisco de Asís, en la parroquia Vista Hermosa de Ciudad Bolívar, cuando fue visto por última vez desde el miércoles pasado.

A través de un comunicado, la orden feligresa pide justicia por la muerte de uno de sus miembros y exige “en nombre de Dios” que cese la violencia en contra de los venezolanos:

“Queremos hacer un llamado a las autoridades civiles, policiales, militares que sigan con todas las fuerzas las investigaciones, que nuestra comunidad cristiana estará orando por ustedes para que no desfallezcan hasta que la  llama de la justicia ondee en la Patria de Bolívar y Oramos también por sus asesinos, para que un día su corazón pueda ser transformado por el amor misericordioso del Padre. Les exigimos como ciudadanos venezolanos que esta muerte no quede solo en un artículo amarillista de la prensa o uno más de la horrenda estadística de los que son asesinados en nuestro país”

El comunicado:

CUSTODIA INMACULADA CONCEPCIÓN DE VENEZUELA
AL PUEBLO VENEZOLANO A TODAS LAS AUTORIDADES Y A TODA LA FELIGRESÍA EN GENERAL…..

La Orden de Frailes Menores (u Orden Franciscana), cuyos miembros son más conocidos como franciscanos, es una orden religiosa mendicante católica fundada por San Francisco de Asís en el año 1209. En la actualidad los franciscanos profesan la Regla de Vida de San Francisco, que los hace vivir en el mundo como Religiosos o Consagrados, por los votos de pobreza, castidad y obediencia. Dentro de esta condición se encuentran hermanos laicos y hermanos que ejercen el Ministerio Sacerdotal en servicio a la Iglesia.

Los franciscanos en Venezuela hacemos constar que el hermano Alexander Pinto, es miembro profeso de nuestra Orden por votos religiosos emitidos el 06 de septiembre de 1993.

Los franciscanos en Venezuela nos sentimos consternados y sin palabras para expresar nuestro rechazo ante los hechos acaecidos el día 15 de julio en donde nuestro hermano Alexander fue víctima de la violencia generalizada en estos momentos en nuestra sociedad venezolana. El hermano fue objeto de un secuestro y un vil asesinato en la cual, por el ensañamiento, queda en evidencia la gran crisis de valores morales que llevan al irrespeto del don de la vida, la cual nos da Dios. La soberbia del hombre en su afán de querer se Dios (Gn 3, 5) se ha convertido en el lobo del hombre y decide la vida de su semejante.

Como franciscanos somos heraldos de la paz y el bien, lo cual significa hacer presente el Reino de Dios  y hacer posible que el lobo y la oveja pasten juntos (Is 65, 25) en una sociedad donde reine la paz y la armonía entre los hombres e incluso con las criaturas como lo ha recalcado el Papa  Francisco en su última Encíclica  “laudato Si” . La paz va unido a la justicia y a la solidaridad, en recordadas palabras del Papa San Juan Pablo II, el nuevo nombre de la paz es la justicia, esto lleva al salmista a afirmar que justicia y la paz se besan (Sal 85,11) y es allí donde se construye el nuevo hombre en Cristo en donde la semilla del Reino crece como un grano de mostaza.

Este compromiso por la paz, es el que hoy nos lleva a hacer público nuestro repudio por la muerte de nuestro hermano, el cual representa a cientos de venezolanos que estamos expuestos a ser víctimas del hampa desbordada y despiadada que se despunta impunemente a lo largo y ancho de todo el País en busca de la víctima. Hoy nuestro hermano Alexander y lo lloramos los franciscanos, cada  día es una familia enlutada al ver como apagan la vida de uno de sus miembros, sin importar color político credo o condición social.

Por eso alzamos nuestra voz, de fraile del pueblo, como bien nos ha bautizado la historia para pedir, rogar y exigir que en nombre de Dios cese la violencia. Que se acabe la impunidad y que realmente haya justicia. No podemos seguir tiñendo de color sangre nuestro asfalto negro de las calles. No podemos callar más,  y queremos gritar con nuestra voz más potente que se oiga allá en el cielo Basta de tanta violencia. Basta de tantas muertes inocentes. Basta de tanta impunidad. Y en nombre de Dios que se haga justicia dentro del marco de nuestras Leyes.

Queremos hacer un llamado a las autoridades civiles, policiales, militares que sigan con todas las fuerzas las investigaciones, que nuestra comunidad cristiana estará orando por ustedes para que no desfallezcan hasta que la  llama de la justicia ondee en la Patria de Bolívar y Oramos también por sus asesinos, para que un día su corazón pueda ser transformado por el amor misericordioso del Padre. Les exigimos como ciudadanos venezolanos que esta muerte no quede solo en un artículo amarillista de la prensa o uno más de la horrenda estadística de los que son asesinados en nuestro País.

Nuestro dolor va acompañado con la esperanza de la Vida  y nos arrodillamos ante Dios pero nunca ante la impunidad y el crimen horrendo de que fue víctima fray Alexander. No podemos decir paz y bien a nuestros niños y a nuestros feligreses cuando la sangre ya ha llegado hasta el altar.

No podemos callar ante esta violencia desmesurada  que pretende imponer una minoría armada y tal vez mejor organizada que hasta nuestros cuerpos policiales. No podemos callar cuando nosotros decimos paz ellos dicen guerra (Sal 120, 7).  No podemos callar por Alexander, por nuestros niños y jóvenes. Estamos llamados a decir que BASTA YA de tanta violencia.Fray Joel Castro. OFM

Superior Mayor de los franciscanos en Venezuela.

Ciudad Bolívar, 22 de julio de 2015

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Escrito por Redacción

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