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¿Cómo se anuncia el Evangelio de Cristo a la Iglesia Católica?

A raiz de mi desahogo de ayer, me escribe una hermana y quiero compartirlo ya que puede ayudar a seguir pensando.

Me dice esto:

¿Cómo se retoma eso de «bueno» y de «Novedad» del mensaje de Conversión al Reino que llega y a la vez está como germen?
¿Porqué es mas fácil y común el pietismo resignado de la fe a ser un inquieto del Reino?
Cuando tantos que primerean a la misma Iglesia cargan con la cruz de la soledad y el desprecio. 
Profetas errantes.
Cargan la frustración de soñar una Iglesia-familia, una Iglesia-viva en medio de cansados pastores. Frustración se ha vuelto soñar en la Iglesia, porque quienes tienen poder de decisión sólo limitan.

Cualquiera debería entender que más allá de mis varas para medir la realidad… lo real es que es la Iglesia de Jesucristo.

Ni tuya, ni mía. Ni jefes, ni séquito de sacristía, ni cristianos de segunda.

Iglesia de Cristo Vivo y Presente.

Somos «siervos inútiles» hacemos apenas lo que se nos manda. Y aveces menos… y a disgusto. 

Resignando pasión por eficiencia en el esfuerzo.

Trabajamos por un Reino que nos urge y nos pertenece. 
Por estos días estoy pensando que cualquiera que quiera entregar su vida a Cristo, debe encontrar una forma viable en la Iglesia-institución (porque aún no incluimos como forma de vida consagrada al matrimonio en nuestro vocabulario eclesial….)
Pero al fin y al cabo, luego de siglos y siglos de cristianismo, las «formas viables» no siempre engendran vida. No entusiasman. No siempre siembran Buena Nueva. No encausan trascendencia. 

Si yo quisiera consagrar la vida a Cristo en mi comunidad… no habría nadie que la reciba. 

Luego de pasar la juventud sería una promesa vieja. 

Iglesia vacía. Comunidad disgregada.

Enseña un catecismo formal y proclama un llamado vivencial.

Todavía proselitismo con jóvenes por ser promesa de mano de obra.. Todavía a imagen y semejanza de sus líderes. 

Dependiendo de personalismos que hasta se animan a anteponerse a la Ruaj. (El Espíritu de Dios)

Veo que así se ha formado el pueblo de Dios en sus familias. Que rara vez Nazareth es una opción de seguimiento entre la mayoría de los bautizados.

Iglesia hambreada. Desnutrida.

No, no me voy de vos Iglesia. 
No, no te entrego la vida institución.
Esta vida es de Cristo.

Será cuestión de nutrir de Evangelio todos los «Nazareth» escuálidos que somos las familias que formamos la Iglesia Cuerpo Vivo. 

De animarse a entregar la vida a Cristo allí donde nos enseñaron que sólo había mundo, lejos de los monasterios. No porque los monasterios no sean Iglesia, sino porque toda la Iglesia no puede ser un monasterio.

En nombre y por amor a Aquel que no vivió en un eremitorio ni en el templo sino que se hizo hogar. 
Familia. 

Y por eso fue Vida nueva para todos los Templos.

A mis treinta y pico, y después de haber caminado casi quince años queriendo construir proyecto de vida con Vida, habiendo visto la cantidad de personas que destroza ciertas propuestas de vida a contramano de la Vida. Me vengo a dar cuenta que la mayor vida de la parroquia esta en los hogares de una forma oculta e inexplorada.

Que después de décadas de decir que la parroquia no es el templo, todavía no lo comprendimos.

Me juego la vida por una Iglesia-Nazareth.

Ustedes son Nazareth Gabriel!

Amigo! Te abrazo!

Muchas gracias por tus palabras, Daniela Pelussi, ojalá ayuden a pensar.

Paz y Bien!

 

Gabriel

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Escrito por Redacción

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