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Carta de Pascua del presidente de la Federación Interfranciscana de España

Redacción PyB

Carta para la Semana Santa y la Pascua 2012: Unidos por tu Palabra

 

Por Severino Calderón Martínez, ofm

Presidente de la Federación Interfranciscana de España

 

Queridos Hermanos/as: PAZ Y BIEN EN EL SEÑOR RESUCITADO.

La vida franciscana, y los cristianos en general, hemos de ponernos a la escucha dela Palabra. En nuestro mundo hay demasiadas palabras y poco silencio para poder oírla Palabra. Volver la mirada ala Palabra, como Francisco y Clara, es acogerla y obedecerla, para amarla, venerarla y vivirla, para buscarla, guardarla y anunciarla. Si sabemos mirarnos en el espejo dela Palabra, y nos adentramos en ella, transmitiremos lo  mismo que nos alimenta: el gusto porla Palabra y el buen sabor que nos deja.  Nos ponemos a la escucha para sentirnos llenos de convicciones, a veces, otras de consuelo y esperanza, otras de correcciones o nuevas propuestas… en todas la situaciones nos enseña el Espíritu del Señor, que nos abre el oído para entenderlo y el corazón para acogerlo, las manos y los pies para ponerlo por obra.

            Dios nos habla en sus palabras, hechos y acontecimientos y se revela a sí mismo con obras y palabras unidas.La Palabra es siempre eficaz y viva (Hb. 4, 2), dinámica y creadora. Toda la creación es un discurso de Dios y sobre Dios. Nuestro Dios dice lo que hace y hace lo que dice. Su palabra es diálogo y alianza de amor, ¿No lo habéis notado?.  Seguro que sí.

A nuestro Dios lo encontramos en la creación, lecturas que hemos releído enla Vigilia Pascual; con su Palabra saciamos nuestra sed de Él, cuando nuestra tierra estaba agostada, reseca, y sin agua (cf. 62,2). Como su palabra es viva y eficaz, es clave escucharla, recordarla y transmitirla.

Jesús es la Palabra  definitiva de Dios a la humanidad.

Dice San Pablo que al cumplirse la plenitud de los tiempos (Gal 4,4), en el seno dela Virgen María se hizo carne y puso su morada entre nosotros (cf. Jn 1,1.14). Se hace hombre y se hace diálogo con nuestra carne. Si la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad se nos han dado por medio de Jesucristo.

La Palabra de Dios tiene su centro en Cristo, una persona viva, Jesús, el Señor, que se hace presente también en la comunidad reunida en su nombre, especialmente cuando comparte el pan y el vino dela Eucaristía y se prolonga en los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos… para todos los  que esperan la gracia del Señor (cf. Lc, 4,18-19).

 

            La comunidad cristiana se reúne en torno a la Palabra.

El Pueblo de Dios que nace dela Pascua, y la comunión  de fe sellada en la alianza de Amor, nos llama a ser files a esa alianza. La vocación de la comunidad, convocada por el Señor y su Palabra, nos lleva a ser seguidores fieles, escuchar su mensaje y cumplir su voluntad. No puede haber Iglesia, ni Comunidad sin Palabra de Dios; no puede haber familia unida a Cristo sin quela Palabra ocupe un  lugar importante en la vida de los hermanos. Cuando se enfríala Palabra se enfrían las relaciones fraternas porque aparecen el cansancio, la rutina y la resignación que nos llevan al pesimismo y a la falta de creatividad y el gusto por la vida.

Enla Palabra el Señor se nos revela y se nos entrega, nos ilumina y transforma, nos libera y nos guía, nos interpela y denuncia, nos amonesta, consuela y salva. Somos una fraternidad fundada enla Palabra para afrontar los variados desafíos de la sociedad en la que vivimos.

 

Palabra de Dios, oración y liturgia.

La Palabra de Dios es lugar de una cita y un encuentro con la persona de Cristo; para nosotros es sustento, alimento, fuente de vida espiritual, pan vivo bajado del cielo. Si orar es entrar en relación personal con Dios, escucharle, hablarle y obrar según Dios, también es responderle: “Aquí estoy, cuenta conmigo”. Si orar es hacer experiencia de encuentro con Dios, con los hombres y la creación, nos podemos preguntar: ¿Qué hacer para quela Palabra de Dios se convierta en Oración?

Cuandola Palabra se lee en la liturgia dela Iglesia, es El quien habla. Somos hijos del Evangelio como Francisco y Clara, y cuando escuchamosla Palabra podemos decir: Es verdad, hoy se cumple en vosotros esta Palabra que acabáis de oír (cf. Lc 4,16-21). Participar, al menos, enla Eucaristía dominical es dejar que el Espíritu del Señor nos haga reconocer al Señor “al partir el pan” y en la lectura comunitaria dela Palabra.

Si tanta importancia tienela Palabra Litúrgica, con cuánta consideración hemos de tener en cuenta la lectura orante dela Palabra de Dios como prolongación de la liturgia dela Iglesia. Nos preguntamos: ¿Cómo abrir cauces para comentarla Palabra, aplicarla a la vida y dejarnos iluminar por ella?.

 

            La Palabra de Dios en la vida diaria.

En la familia, comunidad, grupo cristiano, o bien personalmente es muy recomendado leer cada día los textos litúrgicos, que nos proponela Iglesia, en el evangelio de cada día, que se puede adquirir a precio muy económico. De lo que nos alimentamos podemos ofrecer a otros, de la mañana a la tarde, la misma ofrenda.

Al igual que  Francisco y Clara de Asís se enamoraron dela Palabra de Dios, así  también nos invitamos mutuamente a mirarnos cada día en el espejo para nacer de nuevo y caminar con esperanza hacia el futuro.

Todos somos buscadores de Dios y ahí nos sorprendela Palabra que nos urge a que vivamos desde las convicciones a las que vamos llegando, para ofrecérselas a otros en un permanente discernimiento cristiano. Pasemos, pues, de la rutina a la novedad dela Palabra. Como es Palabra de Dios, no caminamos solos,la Palabra nos hace el camino llevadero y ligero para no cansarnos demasiado.

Abramos espacios personales y comunitarios para encontrarnos conla Palabra. Nuestro futuro, como el futuro de las comunidades, está en dejarnos hacer porla Palabra.

Sinla Palabra guardada en el corazón y dada a luz cada día, habrán muerto el encanto y la canción de nuestra existencia porque se habrán petrificado los sentimientos y se habrán secado los manantiales de la esperanza.

El Testigo fiel, el Resucitado, nos invita a abrirle la puerta, que le separa, a los que estamos dentro: “Mira que estoy a la puerta llamando: si uno me oye, entraré en su casa y cenaremos juntos” (Ap 3,2). Podemos preguntarnos, como caminantes que nos alimentamos dela Palabra, qué aliento ofrecemos al cansado en el camino (cf. Is. 50,4; Lc. 24).

Hagamos que la lectura orante haga de nuestro diálogo un encuentro personal con el Señor para que nos sintamos Iglesia y cantemos con nuestro pueblo un cántico nuevo.

Como proceso a seguir en la lectura de los textos: léelos atenta y silenciosamente incorporando la realidad social y eclesial en la que vives. ¿Qué dicen los textos y la vida?; óralos, profundízalos, medítalos y contémplalos ¿Qué me dicen a mí?. Pon por obra aquello que descubres para que se cumpla la misión en ti ¿A qué me llevan?.

            Hoy la misión nos envía a realizar una nueva evangelización, siendo testigos de la fe y transmitiendo lo que hemos recibido, como mensajeros de una Buena Noticia. La mejor noticia.

Felicitamos a las Hermanas Clarisas en los 800 años de su Fundación.

Y muchas gracias a los que estamos disfrutando estos días dela Pascua del Señor Jesús en los diversos lugares donde nos hacemos presentes para compartir una Palabra.

 

HOY SE HA HECHO REALIDAD ESTA PALABRA EN NOSOTROS.

¡DAD GRATIS LO QUE HABÉIS RECIBIDO GRATRIS!

 ¡Cristo es nuestra PASCUA, ALELUYA!.

 

LA PALABRA SE HIZO CARNE Y HOY HEMOS VISTO SU GLORIA PORQUE JESUCRISTO HA RESUCITADO Y NOSOTROS ESTAMOS UNIDOS A EL POR SU PALABRA.

¡FELIZ PASCUA, FELIZ PALABRA!. AMEN. ¡¡¡ALELUYA!!!

 

Cádiz, uno de abril de 2012.

 

Severino Calderón Martínez, ofm

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