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Carta de los Obispos del Perú al pueblo de Dios

116° Asamblea Plenaria – Perú

Con la cita del libro del Éxodo 3,7-8 los Obispos del Perú al concluir la 116° Asamblea Plenaria del Episcopado se dirigen como Pastores al pueblo de Dios para compartir su aflicción frente a este enemigo invisible, cuyas consecuencias están causando un nivel de sufrimiento quizás nunca antes visto en el país y en el mundo entero. Hoy más que nunca, nos dicen nuestros pastores,  necesitamos la compasión y la ayuda de Dios. Por eso estas líneas de reflexión son para el pueblo fiel y todas las personas de buena voluntad sobre tres temas centrales.

El sufrimiento actual: los rostros de este tiempo, no son ajenos al corazón de la Iglesia, a nuestro corazón, que se siente oprimido por no poder acompañar más allá de lo que se permite a tantos enfermos en su lecho y a la hora de la muerte, así como a muchas familias que viven la perdida de los suyos sin haber podido llorarlos adecuadamente, como es costumbre cristiana. Desde la fe, les proclamamos que la muerte no tiene la última palabra; que Cristo, con su resurrección, ha ganado para nosotros la vida que no tiene fin.

Nos reconfortan las palabras del Papa Francisco en su homilía en Huanchaco – Trujillo: Jesús “conoce el dolor y las pruebas; Él atravesó todos los dolores para poder acompañarnos en los nuestros… No tenemos un Dios ajeno a lo que sentimos y sufrimos, al contrario, en medio del dolor nos entrega su mano.”

La necesidad de conversión: Este presente es propicio para recapacitar sobre nuestra relación con el Señor. Es ocasión para volver a la casa paterna y reencontrarnos con el Padre que nos pone el mejor vestido y hace fiesta (cfr. Lc 15,11-32). A la luz del Espíritu Santo y con la ayuda de María, nuestra Madre, vivamos este momento de prueba como un momento de gracia, para revisar en qué nos hemos alejado del amor de Dios, del “primer amor” (cfr. Ap 2, 4-5).

Esta invitación va dirigida al pueblo fiel, pero de manera especial a quienes ejercen autoridad y dirigen el destino de nuestro país. Han de recordar que “toda autoridad viene de arriba” (Cfr. Jn 19,11)

Una palabra de agradecimiento y esperanza: El Papa Francisco nos dejó un reto: “Los peruanos no tienen derecho a dejarse robar la esperanza”. Como peruanos nos llena de orgullo ver la respuesta generosa de tantas personas para ayudar en esta situación. Las donaciones de alimentos, la organización de comedores populares, las donaciones para las plantas de oxígeno, la atención a los enfermos en los hospitales, el servicio brindado por los médicos, enfermeras, personal sanitario y las fuerzas del orden; a todos ellos, a esta “nube de testigos” (Hb 12,1), a “los santos de la puerta de al lado”, como gusta llamarlos el Papa Francisco, queremos rendirles homenaje y levantamos nuestras voces para decirles: ¡GRACIAS, HERMANOS!.

En este contexto, nos ilumina la profunda reflexión de Mons. Pedro Casaldáliga: “Al final del camino me dirán: ¿has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres”.

A Santa Rosa de Lima y a San Martín de Porres, nuestros santos peruanos, les pedimos su intercesión para que pronto volvamos a respirar salud, paz y serenidad en nuestros hogares y en nuestro país. Lima, 20 de agosto de 2020

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Escrito por Redacción

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