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Card. Ezzati: «La Iglesia debe clamar por mayor justicia, especialmente para los mas pobres».

ezzatiEl Arzobispo de Santiago tuvo un encuentro con profesionales de la prensa este miércoles 30 de diciembre para hacer un balance del año 2015 y responder las preguntas de los medios invitados, entre ellas, las relacionadas con temas de educación, reformas legislativas, temas valóricos, el caso Karadima, el papa Francisco, el obispo de Osorno y la situación de La Araucanía, entre otros.

Respecto de la situación social del país, el cardenal mencionó que “nosotros estamos convencidos de que el país debe construirse en una solidaridad mucho más efectiva, y por consiguiente, a través de los impuestos o a través de otros mecanismos que sean regulados por la ley. Las personas que gozan del privilegio de estar en una situación socioeconómica de privilegio, tienen la responsabilidad de esta solidaridad que se puede manifestar de diversas maneras, también desde el tema de la formación superior en la universidad y en los colegios. El desafío es cómo la iglesia puede ser una voz que clame por mayor justicia, por mayor participación, especialmente por los más pobres y por la construcción de la paz mundial”.

Los abusos sexuales protagonizados por Fernando Karadima fueron también parte del mensaje. “En primer lugar, las declaraciones de Fernando Karadima son suyas. Personalmente, creo que  carecen de toda objetividad y que habría sido mucho mejor para él y para todos que hubiera confesado con humildad y pedido perdón por sus faltas”, aseveró. “En relación a la diócesis de Osorno, cada diócesis es autónoma. Quien nombra al obispo de cada diócesis es el papa y quien tiene la posibilidad de cambiar esta situación es el mismo papa o el interesado, que sería el mismo obispo de Osorno”. Explicitó que, por tanto, la iglesia de Santiago no tiene injerencia jurídica en la libertad que tiene el papa de designar un obispo y la libertad de ese obispo de mantenerse en ese cargo.
Sobre las víctimas del caso Karadima agregó: “Nos duele también el dolor de las víctimas, dolor frente al cual la única palabra que podemos decir es la palabra de perdón, una y mil veces, y hay que seguir pidiendo (perdón) una y mil veces”.
Sobre la prevención de nuevos abusos sostuvo: “Las líneas guías de cuidado y esperanza que la Conferencia Episcopal ha querido someter a la aprobación de la Santa Sede, y los 3 mil agentes pastorales que se han formado en prevención de abusos solo en Santiago, y quienes se forman en todas las diócesis del país, son un signo que este tema lo hemos enfrentado y que lo estamos enfrentando con todo el rigor que necesita y con lo que las víctimas necesitan”.
Al ser consultado por cómo recuperar la confianza perdida en las instituciones y, especialmente en la Iglesia, dijo: “En primer lugar la confianza es un hecho necesario para la vida de iglesia y la vida en general”. Explicó: “Es bueno que busquemos la verdad y que se condene y se castigue todo lo que no está conforme a la verdad y a la justicia. Pero con eso no vamos a lograr la confianza. Necesitamos trabajar la amistad cívica, creernos, mirarnos a los ojos(…) La confianza se recupera en la medida que seamos capaces de mirarnos con simpatía, con verdad y con gran capacidad de mirar las capacidades y potencialidades que todos tenemos para construir el bien común”.
Respecto de la visita del papa Francisco a nuestro país, explicó que el 2016, por ser el Año de la Misericordia, el papa canceló sus visitas incluso dentro de Italia, para dedicarse de lleno a lo que nos invita: pasar por la puerta de la misericordia que no es otra cosa que encontrarse con Jesucristo.
El cardenal Ezzati también tuvo una palabra para referirse al conflicto en La Araucanía, pues como Arzobispo de Concepción y también de Santiago, le tocó conocer de cerca el tema y ayudar a acercar las partes en vista al diálogo. Aseguró: “El país entero está llamado a pensar a la Araucanía como parte de nuestra vida y los problemas de los mapuche como parte de nuestros problemas, (como también a) colaborar desde la postura de cada uno a que de verdad este tema tenga una solución muy concreta”.
Consultado por temas valóricos, explicó que estos no son solo los referidos al inicio y término de la vida, sino también al arco que hay en medio, como el “derecho a una vivienda digna, a un salario adecuado, que los niños tengan educación de calidad, que podamos vivir serenamente y sin violencia en las calles de nuestra ciudad, y tantas otras cosas”. Específicamente respecto del aborto voluntario “es siempre un delito porque atenta contra la vida de las personas”. Sobre el matrimonio igualitario definió: “Nosotros respetamos a las personas que optan por un estilo de vida en pareja, pero el así llamado matrimonio homosexual no tiene ningún punto de equiparación con el matrimonio como lo entiende la iglesia. Entonces: máximo respeto a las personas, pero también máxima claridad en los principios”.

PYB

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Escrito por Redacción

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