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Mons. Canecín: “El buen cristiano debe ser un buen ciudadano”

¨No solo en el templo o cercano al templo es donde tengo que manifestar mi bondad de cristiano¨ expresó el obispo argentino mons. Adolfo Ramón Canecín y dijo que ¨debemos manifestarnos en la realidad con todas las implicancias que tiene el ser buen ciudadano. Si queremos gestar una nueva realidad, un nuevo país o una nueva circunstancia, porque vivo bien mi condición cristiana debo ser un buen ciudadano, tratando de vivir todos los valores, entre otros la laboriosidad¨, aseguró el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, al presidir la misa por el Día del Trabajador en la parroquia San José Obrero.

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El domingo 1º de mayo, Día del Trabajador, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, presidió la misa en la parroquia de San José Obrero, que fue concelebrada por el obispo de Merlo-Moreno, monseñor Fernando Maletti, de visita en la ciudad correntina, y el párroco, presbítero Ariel Gimenez y otros sacerdotes.

En el marco de las fiestas patronales, el prelado bendijo a los trabajadores en su día.

«Nos toca celebrar esta fiesta de San José Obrero, en un triple contexto, que es importante tener presente porque nos da las pautas para poder explicar la enseñanza del Señor Jesús», dijo en referencia al Año Santo de la Misericordia, al que definió como «un tiempo de gracia que a través del papa Francisco, el Señor nos está regalando, invitándonos a conocer las entrañas del Padre para poder luego como imagen y semejanzas que somos de Dios, ser misericordiosos como el Padre».

Monseñor Canecin animó a los feligreses a «expresar esta misericordia no solo con palabras, sino en lo concreto, con las obras de misericordia corporales y espirituales» porque, aseguró, «sí vivimos esto vamos a aprender el estilo de Dios, que es la misericordia, y así vamos a terminar viviendo la vocación a la cual estamos llamados todos, ya sea en la condición laical, en la vida consagrada, los diáconos, presbíteros y obispos, porque todos estamos llamados a ser misericordiosos como el Padre».

La misericordia tiene como destinatario a todos los seres humanos, especialmente a «los más pequeñitos, los más débiles, los más poriahú (pobres) son los destinarios de estas obras, que son como el rostro de Dios», recordó.

«Siempre decimos que el pobre es un lugar teológico, porque Jesús dijo tuve hambre y me diste de comer, enfermo o preso y me visitaste o sea que Jesús quiso identificarse con cada ser humano, con todos los hermanos en particular con los más pequeños o con aquel, que quizás la cultura de hoy lo considera descartable o reemplazable, Jesús se ha querido identificar, destinatario de nuestras obras de misericordia», subrayó.

Monseñor Canecin hizo referencia también al Año del Bicentenario de la Patria, al afirmar que las «preocupaciones y las urgencias cotidianas, que son reales y muchas, no nos tienen que hacer olvidar este hecho histórico para que podamos tener una memoria agradecida de aquellos que hace 200 años forjaron la independencia y esto nos tiene que llevar a nosotros a que hoy seamos gestores y forjadores, no solo para mantener sino para lograr una auténtica autonomía e independencia, que a la vez se conjuga en una interrelación con todos los pueblos, es decir, autonomía, independencia y a la vez interrelación».

Asimismo, puso de relieve que «en este fenómeno de la globalizacion no podemos cortarnos solos sino estar interrelacionados», por lo que invitó a «vivir el Año del Bicentenario» con una cita del documento «Navega Mar Adentro»: «Todo buen cristiano está llamado a ser buen ciudadano».

«No solo es en el templo o cercano al templo donde tengo que manifestar mi bondad de cristiano» expresó y dijo que «debemos manifestarnos en la realidad con todas las implicancias que tiene el ser buen ciudadano. Si queremos gestar una nueva realidad, un nuevo país o una nueva circunstancia, porque vivo bien mi condición cristiana debo ser un buen ciudadano, tratando de vivir todos los valores, entre otros la laboriosidad», enfatizó.

El prelado insistió en advertir que «no se puede ser peregrino del cielo y de la eternidad, es decir, con la mirada allá arriba pero con los pies aquí en la tierra. No se puede ser peregrino del cielo siendo fugitivo en la tierra» y sostuvo que «un auténtico cristiano se involucra y se compromete, se embarra y a veces nos salpicamos de las cosas».

Finalmente el obispo destacó la proximidad del Congreso Eucarístico Nacional, al afirmar que «reconocemos a Jesucristo, como Señor de la historia presente en la Eucaristía».

«Cuando uno mira una obra de arte se queda sorprendido admirando la belleza de esa obra y en un segundo paso trasciendo la obra y digo: si esta es la obra qué será el autor. Entonces yo los invito a mirar a San José que es la criatura más importante y significativa después de la Virgen María, es la persona que más aportó a la salvación de la humanidad», concluyó.

via AICA

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Escrito por Redacción

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