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Braz de Aviz: «No es posible una Iglesia de castas»

braz de aviz
El Director de ITVR, Carlos M. Oliveras con El Cardenal Braz de Aviz

El Cardenal Joao Braz de Aviz ha tenido una vida marcada por la Providencia. Cuando tenía 36 años y se encontraba en una favela de Apacurana, ayudando a un párroco, quedo en medio de un tiroteo entre la policía y un grupo de malvivientes. Le dispararon 130 veces, perforándole un ojo, los pulmones y el intestino, a parte de otras heridas.

Años más tarde confesaba: “Fue un momento muy difícil para mí en el que pensaba que podía terminar mi vida. Tenía 36 años y le pregunté a Jesús: ‘¿por qué tengo que irme a los 36 años?’ La respuesta interior fue: ‘Yo fallecí a los 33, tú tuviste tres años más que yo’ Después le pedí 10 años más, quizás para mejorar un poco. Cuando pasaron esos 10 años me llamaron para ser obispo y pensé que me decía: Hasta aquí me habías pedido la vida y te la entregué. Ahora, tú debes darme tu vida para siempre’. Y esto es lo que estoy intentando”.

Mucho ha pasado desde entonces y luego de ser Arzobispo de Brasilia es ahora Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada (una de las 9 que existen en el Vaticano) y las Sociedades de vida Apostólica.

Hoy ha estado en Madrid, presentando su libro “De las periferias del mundo al Vaticano”, publicado por Claretianas.

El encuentro comenzó, a pedido del Cardenal, con la oración por el Año de la Vida Consagrada, con la participación de representantes de 50 congregaciones, la familia Focolar y varios medios de prensa.

Me llamó la atención el primer gesto del Cardenal, al ser presentado por el padre Manuel Bru, como “uno de los hombres mas importantes de la Iglesia”, el Cardenal lo interrumpió diciendo y gesticulando que de eso nada… Un hombre de la Curia, del alto gobierno Vaticano, humilde… un pastor con “olor a oveja”.

Hijo de una familia humilde, su vida es digna de una película de Felini, en palabras del padre Bru. Es un hombre inventado a si mismo que descubrió su vocación en medio de los pobres, quizás sea esa la clave de su humildad.

Un hombre con “los pies en la tierra”, que conoce de primera mano las “periferias” y los dramas que en ella se encuentran. Virtudes a veces difíciles de encontrar en tantos hermanos suyos y nuestros.

El Cardenal, al igual que el Papa Francisco, desean una Iglesia que cure mas que una que enseñe. Un Cardenal que no teme en afirmar que la reforma que ha puesto en marcha el Papa Francisco no es reversible.

Ante la pregunta de si, para ser sencillos es necesario haber nacido en la periferia, Braz de Aviz, respondió sonriendo que “no hay mas espacio para una doble vida, no es posible para los cristianos, no es posible vivir sin dar testimonio. No es posible una Iglesia de castas” y concluyó: “Yo soy uno que camina sobre alfombras rojas y muchos se dirigen a mi como “eminencia” y en muchos lugares, al llegar, me saludan a mi pero no a mi secretario… ¿no es el tan cristiano como yo?”

“Reformar nuestra visión de Dios nos ayuda a ser personas mas sencillas. ¡Dios es un Padre misericordioso, nos ama mas que nuestra madre, que nuestro padre, hay que entender la Misericordia de Dios!”

Al referirse a parte de las funciones de la Congregación que el preside, referentes al examen de los consagrados, manifestó que “detrás de cada expediente, de cada papel, hay una persona que sufre. No podemos aplicar solamente códigos canónicos, es mas importante ir al encuentro de las personas”. “En la Congregación hemos aprendido a escuchar mas y hablar menos, muchas veces estamos horas escuchando a las personas, antes de hablar”

Sobre la relación que deben tener las jerarquías de la Iglesia con el resto del Pueblo de Dios, indicó que “La Jerarquía no es la única en potestad de la Verdad. San Francisco no pidió permiso al obispo para ser franciscano. Empezó con algo que era del Espíritu. Si la jerarquía y los distintos carismas manifiestan el Espíritu, no se contradicen… La división entre nosotros es un escandalo.

Preguntado por PazyBien.es sobre que papel deben jugar los laicos en esta reforma, esta restauración iniciada por el Papa, respondió cariñosamente “debemos trabajar juntos, todos los cristianos juntos, caminar juntos. Hay que descentralizar la Iglesia… luego de muchas crisis en algunas familias religiosas ahora han descubierto que a los laicos también los llamo el fundador… pero lo han descubierto desde la crisis… Por ejemplo los Maristas, ahora tienen 50.000 laicos colaborando con ellos, pero lo descubrieron después de una importante crisis vocacional.

Somos corresponsables, debemos tener confianza, nosotros, los obispos, debemos servir. El obispo esta en el centro de la comunidad, es el referente, pero entre todos. Los laicos no son “proletariado del espíritu”, no, somos todos bautizados!”

Al final del encuentro me acerque a saludarlo y pedirle su bendición. Le pregunte por la reforma en marcha, si era viable o si debíamos esperar mucho para que cristalice, sus palabras me dejaron lleno de esperanza la reforma es irreversible y avanza a pasos agigantados”.

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Lo deje firmando libros, aseguró que se quedaría allí hasta que no quedara nadie en la sala.

Me fui con esperanzas renovadas. El cambio esta en marcha

Gabriel López Santamaría

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Escrito por Redacción

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