“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia…”

Migrantes centroamericanos cruzan el río Suchiate que marca la frontera entre México y Guatemala (Orlando Sierra / AFP)

Cuando vemos y sentimos los miles de hondureños que están migrando con todo riesgo y sin casi nada (la mayoría solo con lo que traen puesto), en un éxodo en desbandada, que ha puesto a correr la solidaridad en las casas de migrantes y refugios que hay en la ruta a México y luego a Norte América; se nos pone el corazón comprimido de indignación, impotencia y dolor delante de estos compatriotas que caminan. Las causas son de una clara injusticia e inequidad histórica que genera esta masiva expulsión de humanos en estas tierras. Veamos las palabras del papa que nos pueden iluminar:

“En este nuestro tercer encuentro expresamos la misma sed, la sed de justicia, el mismo clamor: tierra, techo y trabajo para todos…

En nuestro último encuentro, en Bolivia, con mayoría de latinoamericanos, hablamos de la necesidad de un cambio para que la vida sea digna, un cambio de estructuras…y también enumeramos algunas tareas imprescindibles para marchar hacia una alternativa humana frente a la globalización de la indiferencia: 1. poner la economía al servicio de los pueblos; 2. construir la paz y la justicia; 3. defender la Madre Tierra…

los diez puntos de Santa Cruz de la Sierra, donde la palabra cambio estaba preñada de gran contenido, estaba enlazada a cosas fundamentales que ustedes reivindican: trabajo digno para los excluidos del mercado laboral; tierra para los campesinos y pueblos originarios; vivienda para las familias sin techo; integración urbana para los barrios populares; erradicación de la discriminación, de la violencia contra la mujer y de las nuevas formas de esclavitud; el fin de todas las guerras, del crimen organizado y de la represión; libertad de expresión y comunicación democrática; ciencia y tecnología al servicio de los pueblos” (DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO MUNDIAL DE MOVIMIENTOS POPULARES. 2016).

Las palabras del papa toman relevancia por el contexto de que se da en un encuentro con los empobrecidos que se han organizado para hacer resistencia, lucha y recrear procesos de liberación con el mismo pueblo al que pertenecen. El papa está explicitando lo que es el grito de las grandes mayorías excluidas y los pueblos organizados, esto hace que las palabras sean proféticas.

Lo que señala el papa de que el clamor es una “sed de justicia…de tierra, techo y trabajo”, estas son las mismas causas de la migración en los países del triángulo norte. Por eso la postura civil y cristiana de acompañar esta movilidad masiva, tiene que hacerse con una mirada crítica ante el sistema injusto, violento y desigual que ha generado el empobrecimiento en los hogares, por tanto una negación de vida digna.

El problema del trabajo laboral digno y de calidad es lo que empobrece al pueblo, hay empleo por horas, hay empleo informal, hay empleo inseguro, hay empleo inventado por el pueblo, hay empleo de migajas: hay unas 300 mil personas en desempleo, 7.5 % de personas activas, pero la mayoría que tiene empleo no es digno, y el mismo salario mínimo no ajusta para la vida digna. Lo mismo el techo, es otra causante, dónde viven las grandes mayorías de Honduras, tienen hogares donde viven hacinados, en terrenos quebrajosos, cerca de ríos contaminados, en situaciones de riesgo, en barrios inseguros; los pueblos campesinos e indígenas son expulsados por las empresas extractivas, de sus casas con todo el patrimonio familiar. La “hermana y madre tierra” es el conflicto con todos sus bienes naturales que dan vida a toda la creación, a la CASA COMUN.

Estos son causantes de desplazamiento forzado, y expulsión del mismo territorio y asesinatos de hondureños: caso de Berta Cáceres. Este informe decía: “No hay ningún lugar del planeta en el que sea más probable morir asesinado por protestar contra el expolio de tierra y la destrucción del mundo natural que en Honduras. Según la investigación de Global Witness, desde el golpe de Estado de 2009, 123 activistas de la tierra y medio ambiente han sido asesinados en Honduras” (Global Witness. 2017).

Este movimiento masivo de seres humanos se le llamo caravana al principio, un nombre “suave” para este drama. En realidad es una situación alarmante que concreta un éxodo motivado por la desesperación, hambre, deshumanización e inseguridad por la violencia del crimen organizado y las instituciones armadas del Estado, como ya se ha señalado.

Reaccionemos como discípulos y discípulas de Jesús, como franciscanos y franciscanas, haciéndonos responsables con honestidad ante el drama de la realidad, ante la destrucción de la CASA COMUN, tanto revisando la forma propia de vida, como las estructuras políticas y sistemas económicos neoliberales establecidos en nuestros países. Hoy necesitamos reaccionar con una espiritualidad que parta de la propuesta de Jesús hecha en las bienaventuranzas (MT 5; Lc 6).

 

Fr Rene Arturo Flores. JPIC. El Salvador

 

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