Aquarius y piedras de molino.

De repente, han saltado las alarmas de la conciencia.

Y no las ha hecho saltar el socorro que de forma continuada viene prestando el buque Aquarius a los emigrantes abandonados en el Mediterráneo, sino que ha sido la incomprensible, deshumanizada, cruel, sarcástica decisión política de un Gobierno que, manteniendo abiertos los puertos de la nación a todo lo que se mueve en el mar, los ha cerrado todos a un buque cargado de emigrantes rescatados de la muerte.

Ese Gobierno y esa opción dan la medida de la degradación moral a la que ha llegado la política. Y si a ese Gobierno la sociedad le da la capacidad de continuar gobernando, nos dará la medida exacta de su propia degradación moral.

Volvemos a 1939. El cartel publicitario rezaba: “60.000 RM (Reichsmark) cuesta este enfermo hereditario a la comunidad del pueblo”. “¡Es también tu dinero!”

Hoy, si no es la pureza de la raza –que también-, sino es la xenofobia –que también-, es la idolatría del dinero, de ese dios todopoderoso y gélido que, ante un buque cargado de hombres, mujeres, niños, bebés, quemados por el sol y la sal, no ve personas con derechos y necesidades, y se limita a calcular cuántos Reichsmark le va a costar el compromiso con la justicia.

Ayer viajé a Ceuta. En el camino escuché la COPE. A regañadientes concedían el beneficio del gesto solidario a la decisión del Gobierno español de abrir al Aquarius el puerto de Valencia. De todas las maneras tenía que quedar claro que algo así, sólo se puede hacer una vez, y eso porque ya está hecho, que, manifiestamente, si de los que hablaban dependiese, esa humanidad estaría todavía en alta mar y parada. “Efecto llamada”, responsabilidad de las ONG en el tráfico de personas que enriquece a las mafias…

Iba conduciendo y prometiéndome a mí mismo hacer una protesta tal contra la radio de la Conferencia Episcopal Española, una llamada de atención tan escandalosa que fuese imposible no tomarla en consideración.

Ya de vuelta en casa, leo que tres cardenales de la Iglesia en España han dado todas las facilidades que la Iglesia puede dar para acoger a la humanidad desechada del Aquarius.

Es evidente que la COPE no representa ni presenta el pensamiento de la Iglesia en España.

Es un sinsentido que la Iglesia en España pague a periodistas que ridiculizan el evangelio, desautorizan a los pastores de la Iglesia, están al servicio del poder y no de los pobres. Es un sinsentido y un escándalo.

La Iglesia en España no se puede permitir el lujo de tener una emisora contra los pobres, contra los emigrantes, contra Cristo crucificado.

Si la Iglesia no está al servicio de los pobres, no es Iglesia.

Si los medios de comunicación de la Iglesia no están al servicio de los pobres,  es hora de cerrarlos.

Hoy, ese mensaje insolidario que sacrifica a la economía la vida de los pobres, representa un escándalo diario en la radio de la CEE. Y a propósito del escándalo, dice el Señor:”Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar”.

 

P.S.: Hoy me escribió mi hija María.

Esto es lo que me decía: “Intente escuchar lo que acabo de escuchar yo hace escasamente 10 minutos. Puse la Cope a ver qué se cocía. Programa Carlos Herrera. Una entradilla de una especie de poema que recitaba Luis del Val…   inaceptable, cínico, hipócrita, indecente, penoso, vergonzoso, decepcionante, repugnante, intolerable…
Intente buscarlo y si no se lo busco yo en otro momento. En serio, intente escuchar esto. Un abrazo.”

A mis hermanos obispos: eso lo dice una maestra que escuchó la COPE mientras iba de camino a la escuela en la mañana de hoy.

¡No nos van a llegar las piedras de molino!

¿Qué opinas?

Escrito por Mons. Santiago Agrelo, ofm

Pertenece a la Orden de Frailes Menores. Fue nombrado arzobispo de Tánger por Benedicto XVI en 2007, cuando era párroco en la diócesis de Astorga y profesor en el Instituto Teológico de Compostela.

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