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Apuntes II: Francisco, Siglo XXI. Fray Pedro de Fatima

Extracto del libro “Francisco Siglo XXI” de Fray Pedro de Fatima (16-11-1928 / 01-07-2011), publicado por el Instituto Teológico de Murcia en 1993. Hemos incluido en esta entrega de “Apuntes de franciscanismo” una pequeña guía de lectura que quizás pueda ayudar a la comprensión y reflexión del texto.
Esperamos sea de vuestro agrado.
Paz y Bien!

“Pero mi justo vivirá de la Fe” (Capitulo III)

El ciudadano de Asís, Francisco Bernardone llego a ser San Francisco de Asís, podríamos decir, casi exclusivamente porque creyó firmemente a Jesucristo.


A cualquiera de nosotros, muy especialmente a los que le siguen y admiran, esta fe de Francisco en Jesucristo ha sido y sigue siendo un reto tremendo para la propia fe en Jesús. Porque en el fondo nos estamos haciendo constantemente esta pregunta: ¿Creemos realmente en Jesucristo?

La fe no es adherirse a unas doctrinas, a una ideología o a unas seguridades, sino aceptar unas preguntas que Jesús nos hace. Hemos fabricado una religión que dice de Jesús cosas tan prodigiosas como ininteligibles, pero que nos dispensan de la búsqueda personal de Cristo.
Afirmamos de Jesús una serie de títulos, como podríamos narrar, dice Miguelez, los trofeos que un club famoso tiene en sus vitrinas, y nos ponemos nervioso si alguien le escamotea alguno de esos títulos. A Jesús “no se le conoce por mera información o por sumisión a unos preceptos, sino por la búsqueda y penetración de su Espíritu”, el mismo que reveló e instruyo al Hermano Francisco en cada vicisitud o contingencia de su vida. Nos quejamos de que los jóvenes han abandonado la fe y lo que sucede es que le dan la espalda a ese Cristo falso que le hemos testimoniado sin perfiles atractivos, incapaz de dar sentido a una existencia, es decir, a un Cristo no real.
Francisco acaparo a toda la juventud de Asís detrás de un estandarte transparente: el Jesús nítido y fascinante del Evangelio.

Allí radica sin duda el gran punto de distanciamiento entre los creyentes teologizantes o “deificantes” y el Poverello, entre nuestra cultura insignificantemente cristiana y la plena asimilación que él alcanzo de la persona del Salvador. Para ponernos, pues, en la pista que nos marca Francisco, es imprescindible hacer un análisis, lo mas critico y objetivo posible, de nuestra situación cognoscitiva respecto a Cristo.
Es interesante que ya los contemporáneos de Jesús solían decir: ¿Quién es este? Y el propio Maestro: ¿Quién decís vosotros que soy yo? Pues bien, para contestarle tenemos que barrer literalmente las imágenes falsas y deformadas que tenemos de El, que ni nos dicen nada a nosotros ni significan nada para los demás.

Cualquier observador sensato podría preguntarse: ¿Por qué hemos amañado una vida de Jesús tan distinta de la nuestra?, ¿por qué pasamos tan aprisa las paginas del Evangelio que nos hablan de sus tentaciones tan reales como las nuestras, de su angustia ante la muerte, de su ira ante los que comercian la fe, de sus lagrimas ante la impenitencia y de su dolor en la cruz? “Todos nosotros nos balanceamos en el trapecio de la vida expuestos a estrellarnos, pero al trapecio de Jesús le hemos puesto debajo una red para que el no se estrelle.”.
Pero, ¿es que puede significar algo para nuestra existencia un Jesús de Nazaret que dice acompañarnos en la aventura de la vida y no corre nuestros mismos riesgos?

Preferimos mas estar narcotizados por lo extraordinario que sensibilizados para la ordinario.

Claves de lectura:
¿Cómo vives tu ser cristiano? ¿Vives mas tu fe desde lo ritual, desde lo intelectual o desde el corazón, lo sentimental?
¿Y tu ser franciscano? ¿Ves en Francisco un hombre real que logro en su vida un seguimiento ideal de Cristo o por el contrario te quedas en la visión “endulzada” de las historias devocionales?
¿Eres de aquellos que prefieren estar en el templo, rezando, leyendo, meditando o de aquellos otros que están en el “barro” del tiempo tendiendo una mano al hermano necesitado? ¿Cuándo ves a un hermano sufriendo piensas “Dios te ayude” o rompes la distancia (social, cultural, religiosa, etc.) que los separa y le ayudas a llevar su Cruz?

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Escrito por Redacción

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