Ante la Ley del Aborto en Argentina.

La tarea de los cristianos es hacer que esta ley sea letra muerta. Como tantas otras. Y para que eso suceda hay que arremangarse y acoger a toda vida….

Los cristianos hemos convivido en toda la historia con regímenes paganos. Al principio del cristianismo a los niños no deseados se los dejaba a la intemperie para que se lo comieran las fieras… Vicente de Paul recogía a los que dejaban en las puertas de los templos. Por no mencionar a la madre Teresa de Calcuta y tantos otros.

Ahora el desprecio por la vida es más sofisticado. Asesinamos e inventamos eufemismos.

¿Alguien hizo alguna marcha por los embriones congelados?

¿De qué nos asombramos?

A mi lo que me asombraría es que todas las personas que salieron a la calle y apoyaron el lema de TODA VIDA VALE,  empezaran a trabajar y colaborar con LA MERCED VIDA o GRÁVIDA.

Me consta personalmente el poco apoyo institucional que ha dado la Iglesia a estos hermanos que sostienen estas grupos provida con sus recursos personales.

Ojala el mea culpa del Episcopado argentino se traduzca en hechos concretos… Todos piden la conversión de los otros los, los que están a favor del aborto… Lo que hay que pedir es por nuestra propia conversión, la de los laicos y la de los pastores.

Sueño, no solo con marchas por la vida naciente, sino contra la pobreza de los chicos, la acogida a los inmigrantes, la rehabilitación en las cárceles…

¿Por que será que en estos ambientes marginales siempre me encuentro con tan pocos católicos?

¿Que nos pasa?

¿Qué opinas?

Escrito por Cecilia Jaurrieta

Maria Cecilia Jaurrieta esta casada y tiene cinco hijos y seis nietos. Profesó en al Orden Franciscana Seglar en 1986.
Es bioquímica y ha colaborado con distintos medios graficos y radiales franciscanos como NUEVA POMPEYA y EL MENSAJERO DE SAN ANTONIO. Ha publicado varios trabajos relacionados con la religiosidad popular en la Editorial San Pablo. Ha recibido capacitación en mediación comunitaria con la cual ha enriquecido los talleres de educación para la paz que anima desde 1998.

Aquarius y piedras de molino.

Francisco en Ginebra y la Casa Común.