Encuentro JPIC en Guatemala: Trata de Personas y Migración

El pasado fin de semana (17 y 18 de marzo) se realizó en Guatemala el Encuentro para Animadores JPIC de la OFS y Jufra.

El encuentro, organizado, por la Comisión JPIC Familia Franciscana Unidad de Guatemala, se realizó en la Aldea Cerro Alto, San Juan Sacatepéquez, Guatemala.

Los temas trabajados abarcaron las problemáticas de la Trata de Personas, la Migración y la NO violencia. Estos tres temas centrales se han constituido en una amenaza latente para toda la población, y especialmente para las mujeres y niños, en el caso de la trata de personas; y para los hombres, en el caso de la migración hacia América del Norte. También se destacaron los problemas que la violencia familiar y social a traído a las comunidades locales.

El encuentro contó con el apoyo de la hermana Lidia Cruz en representación de la Compañía de las Hijas Caridad, de la hermana Angélica Segoviano en representación de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, y del sacerdote escalabriniano Huberto Barrios y la Coordinadora de la comisión JPIC FFU Brenda Peralta y la participación del equipo de trabajo de JPIC FFU.

Casí 80 Animadores de JPIC OFS Jufra participaron del encuentro, en representación de las fraternidades y regiones guatemaltecas; quienes con su entusiasmo y perseverancia han venido trabajando enérgicamente en sus fraternidades difundiendo la formación de temas JPIC.

Durante el encuentro reinó la espiritualidad propia del carisma franciscano, vicentino y escalabriniano, todos ellos han ayudado y continúan ayudando día a día a hombres, mujeres y niños que han sido duramente lastimados por el flagelo de la trata de personas y la migración.

La Trata de Personas es un flagelo que amenaza a toda la sociedad guatemalteca, especialmente a los sectores más vulnerables: mujeres y niños. Se analizaron las causas, dimensiones de la problemática, prácticas más comunes, las nuevas formas de la trata de personas, que han observado en su quehacer diario las hermanas que expusieron la situación. El centro de la exposición giró en torno a la responsabilidad cristiana que tenemos de conocer el problema, denunciar los abusos y conocer las muchas formas en que este problema se manifiesta.

La problemática de la migración aqueja a más de 200 millones de habitantes en el mundo. En nuestro medio guatemalteco es muy común debido a la situación geográfica del país, Centro América se convierte en un corredor por el que circulan miles de personas al mes provenientes de otros países y que buscan llegar a Estados Unidos en Norte América. Mensualmente se computa un promedio de 6000 personas que cruzan la frontera entre Guatemala y México, muchos de ellos de forma ilegal. Se hizo mucho énfasis en la crueldad con la que son tratados los emigrantes que recorren zonas desérticas en su afán de llegar a Estados Unidos; la amenaza del crimen organizado que ha encontrado en un cuantiosa fuente de ingresos económico explotando, secuestrando y amenazando a los miles de migrantes que recorren México.

La problemática fue abordada desde la perspectiva social, especialmente la guatemalteca: el rompimiento de lazos afectivos en las familias que se quedan sin el padre, sin la madre o ambos; el ingreso por remesas que a la fecha representa una cuota muy importante en los ingresos del país; la dura realidad de las miles de guatemaltecos deportados y las penurias a las que son sometidos por los gobiernos americano y mexicano previo a ser repatriados. Fue muy importante la reflexión final en cuando a que la problemática migratoria debe ser conocida por los cristianos para que podamos acoger y apoyar en la medida de nuestras posibilidades a los migrantes.

La NO Violencia, hacia una sociedad donde podamos de forma inteligente conseguir resultados que nos beneficios sin derramar sangre. Se informó a los participantes los rasgos importantes en cuando a la violencia, sus formas de manifestación, desde la violencia doméstica hasta la violencia institucional y social. Una sociedad que camina hacia una cultura de No Violencia se fortalece en su tejido social, forma lazos de proximidad, respeto y responsabilidad, por ello es sumamente importante descartar la violencia de nuestra sociedad. El círculo vicioso de la violencia y la escalera de la violencia fueron expuestos para hacer conciencia entre los participantes de la forma cómo hemos dejado que las conductas violentas y destructivas estén presentes en muchas de las decisiones en nuestra sociedad.

Como parte de la formación fue impartido un tema general de formación sobre las bases que sirven de sustento al trabajo de JPIC y la doctrina Social de la Iglesia.

Con el fin de extraer conclusiones, los animadores participantes trabajaron en equipos y se obtuvieron conclusiones muy edificantes.

Fue muy importante el compromiso de los animadores de llevar a sus fraternidades y regiones el conocimiento obtenido, buscar los espacios con sus líderes, buscar alianzas con otras personas e instituciones en su medio para que en conjunto se difunda el conocimiento adquirido y en conjunto ponerlo en práctica.

Cronica enviada por Carlos Mazariegos

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