Dos frailes condenados por encubrir a un depredador sexual.

Dos frailes franciscanos, pertenecientes a la Tercera Orden Regular (TOR) de la Provincia de la Inmaculada Concepción, en Pensilvania (USA), han sido declarados culpables de encubrir a un tercero.

 

Fray Robert D’Aversa, de 70 años, y el padre Anthony Criscitelli, de 63 años fueron declarados culpables de los cargos de poner en peligro a los niños, por permitir que un hermano, sospechoso de abuso sexual, haya continuado trabajando con niños.

 

Fray Stephen Baker, tenia un largo historial de denuncias creíbles de abuso de menores. En 2016 un jurado publico un informe demoledor sobre los abusos cometidos en la Diócesis de Altoona-Johnstown durante los años 1992 y 2000.

 

La mayoría de los supuestos delincuentes sexuales ya han fallecido o no han podido ser llevados a juicio porque los delitos han prescrito.

 

Baker se desempeñó durante aquellos años como responsable de pastoral de una escuela secundaria católica y fue denunciado reiteradamente. Sin embargo, fray D’Aversa fue elegido Provincial en el año 2000 y aún conociendo el historial de Baker, lo reasignó a otro lugar en el que seguía teniendo contacto con niños. Años después fray Criscitelli sucedió a D’Aversa como Provincial y asignó a Baker a un nuevo puesto en el que seguía teniendo acceso a niños. Lo hizo, aun sabiendo que el hermano Stephen tenía varias acusaciones creíbles contra él como depredador sexual.

 

“Estos acusados ​​sabían que el agresor era una amenaza grave para los niños, pero le permitieron relacionarse con niños y tener acceso a ellos como parte de su trabajo dentro de su orden”, dijo Josh Shapiro, fiscal general de Pennsylvania, en un comunicado. “Eligieron una y otra vez priorizar la reputación de su institución sobre la seguridad de las víctimas. No permitiré que ninguna institución ni ninguna persona que no proteja y salvaguarde a los niños bajo su cuidado quede impune “.

 

Este es el primer caso en que los miembros de una orden religiosa han sido sentenciados por el encubrimiento de abuso sexual en el estado de Pensilvania. Shapiro dijo a un periódico local que la condena de los frailes enviará un mensaje de que “(los superiores) serán responsables de encubrir el abuso sexual desenfrenado de los niños“.

 

Los padres D’Aversa y Criscitelli fueron condenados a cinco años de libertad condicional y US$ 1,000 a cada uno, más los gastos judiciales.

 

El hermano Stephen se suicidó en 2013 apuñalándose en el corazón cuando las acusaciones de abuso en su contra se hicieron públicas. Había sido acusado de abusar de víctimas en Ohio, Michigan y Minnesota, además de Pensilvania.

 

Según informaciones fehacientes las victimas con las que se han llegado a acuerdos son más de 90.

 

En enero de 2018, la Diócesis de Altoona-Johnstown creó una Oficina de Protección de Niños y Jóvenes, que “es responsable de implementar y supervisar la respuesta diocesana a la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes establecida por la Conferencia de Obispos Católicos de los EE. UU. (USCCB) y el cumplimiento de la ley”.

 

El estatuto, implementado en 2002, obliga a todas las diócesis y eparquías a destinar los recursos necesarios para la prevención de los abusos y la asistencia a las victimas.

 

Cada año, el USCCB publica un extenso informe sobre las diócesis y las eparquías, que incluye una auditoría de todos los casos de abusos y acusaciones, así como directrices de políticas recomendadas para las diócesis.

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